Las casas de cartón

Cerca de 15 millones de mexicanos habitan en viviendas en malas condiciones ya sea porque tienen piso de tierra, techos y paredes de cartón, asbesto, materiales de desecho; o que presentan hacinamiento (CONEVAL, 2016).

La mitad de los mexicanos manifiestan no estar satisfechos con su vivienda, de acuerdo a un estudio del Instituto Belisario Domínguez.

La pobreza la podemos dimensionar, entre otros factores, al conocer la calidad y los espacios de las viviendas, así como los servicios a los que tienen acceso, por lo que haremos tres reflexiones sobre las condiciones tan precarias en las que viven millones de mexicanos.

Primero, muchos sin hogar. En la CDMX viven, por lo menos, cerca de siete mil personas en situación de calle; seis de cada 10 duermen en algún espacio público y el resto en albergues privados o públicos, según el Censo de Poblaciones Callejeras 2017.

De quienes viven en las calles de la capital del país, 39 por ciento lo hace por problemas familiares, 28 por ciento por problemas económicos y 14 por ciento por adicciones.Se vuelven todavía más vulnerables. En un año se contabilizaron 85 muertes de personas que vivían en las calles de la Ciudad de México, la mitad de ellos fallecieron por enfermedades pero el 30 por ciento por violencia u homicidios dolosos (Proceso, 8/11/17).

Segundo, falta de servicios básicos. Alrededor de dos de cada 10 viviendas en el país no tienen acceso al agua potable, no cuentan con drenaje, electricidad o combustible para cocinar entre otras necesidades elementales. El estado con los peores índices es Oaxaca, en donde seis de cada 10 hogares no cuenta servicios básicos en sus viviendas.

Tercero, familias amontonadas. Tres millones de hogares, es decir, más de 14 millones 400 mil mexicanos están en condiciones de hacinamiento (INEGI, 2015).

Más allá de la incomodad que representa, el vivir aglomerados tiene repercusiones en la salud por el contagio de enfermedades respiratorias, ansiedad, estrés o accidentes en el hogar. El hacinamiento también puede detonar la violencia intrafamiliar, particularmente, contra las mujeres y los menores, así como aumentar el riesgo de abuso sexual.

Además de la calidad en las viviendas, también se trata de tener certeza de su propiedad. Una de cada tres casas en el país no cuentan con escrituras, de hecho, en la mitad de los hogares en la Ciudad de México tampoco las tienen o no están regularizadas (Milenio, 7/02/18 y Reforma, 18/07/17).

El reflejo de una nación comienza por los hogares de sus ciudadanos. La falta de acceso a una vivienda digna, es una muestra de los niveles ofensivos de pobreza y la enorme desigualdad que hay en México, que reduce la oportunidad para desarrollarse, aumenta la brecha social y ata a más personas a la marginación.

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