Estudiamos más para ganar menos

En México estudiamos más pero ganamos menos.

En 2005, los profesionistas con posgrado ganaban en promedio poco más de 24 mil pesos y para 2016 su ingreso bajó a 14 mil 800 pesos (Observatorio de Salarios 2017, Universidad Iberoamericana Puebla).

Los niveles de escolaridad en nuestro país han mejorado.

Del 2000 a 2014 se redujo de 68 a 52 por ciento la cantidad de personas que tenían secundaria incompleta o niveles menores de estudios y se duplicó la población con educación superior y posgrado.

Entonces, ¿cómo explicamos que el salario promedio de un profesionista con carrera universitaria bajara más de tres mil 600 pesos en nueve años?

De niños nos dijeron que si estudiábamos nos iría mejor pero ¿por qué en nuestro país no es así?

Primero, los empleos no están bien pagados.

Somos los que menos ganamos entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En 2016, el salario promedio fue 15 mil 311 dólares al año, mientras que en Chile fue de 28 mil 434 dólares, en España de 37 mil 333 dólares o en Canadá de 48 mil 403 dólares.

Al tener incluso el salario mínimo más bajo de la OCDE, la línea base para catalogar las remuneraciones es muy baja.

Además, 64 de cada 100 personas asalariadas gana entre uno y siete salarios mínimos, encontrándose en pobreza monetaria.

Segundo, el ingreso aumenta según la carrera y en las que pagan más, no son las más populares.

Alrededor del 50 por ciento de los egresados estudiaron 10 carreras, de las cuales, la mayoría no son de las mejor pagadas.

El salario promedio para alguien que estudió Química es de más de 33 mil pesos, para Física de 17 mil 771 ó Estadística de 16 mil 674 pero, por el otro lado, para alguien que estudió Filosofía, Criminología o lenguas extranjeras, gana poco más de ocho mil pesos, de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

No sólo se trata de terminar una carrera sino de escoger una que nos satisfaga y nos ayude a ser competitivos, en un mercado laboral con salarios bajos y una gran fuerza laboral dispuesta a ocupar esos espacios.

Tercero, falta vincular la educación con el mercado laboral.

Los planes de estudio tardan en actualizarse y la educación, además de enfocarse en el mercado laboral, también debe ver las tendencias mundiales y una oferta académica que ayude a que los profesionistas sean más competitivos.

México es el país en el que en promedio se trabaja más horas por persona al año, con dos mil 225, y con la peor productividad de la OCDE, a diferencia de Alemania, que es el que menos horas dedica, con mil 363, y es de los más productivos.

Si los estudiantes se enfocan en carreras más rentables podrían ganar más pero también es necesario darle un esquema más amplio e integral al sistema educativo, para enlazarlo con el mercado laboral, tener profesionistas más capacitados y mejorar la competitividad.

A su vez, hay que vincular los salarios con los niveles educativos, la productividad social y la inflación.


@carlosjguizar