Red Social

Nuevos significados

Los cambios sociales y políticos que hemos atestiguado en el mundo a lo largo de los últimos años, nos han sorprendido a todos. Comunicadores, académicos y observadores, grupos sociales, funcionarios gubernamentales y representantes ciudadanos buscan interpretar las causas de lo ocurrido en diversos países, donde sus sociedades han expresado decisiones inusuales y le han dado al lenguaje cotidiano nuevos significados. Grecia, Inglaterra, Francia, España, Estados Unidos, Colombia, Italia y, recientemente, Moldavia, son tan sólo algunos ejemplos que han cobrado notoriedad.

A ciencia cierta, todavía no podemos determinar quiénes son los autores de esta nueva narrativa, pero sí es posible sostener que, consciente o inconscientemente, los receptores de estos resultados son, en gran medida, los emisores de los mensajes que conducen a esta toma de decisiones.

En el entorno de estos cambios encontramos a las llamadas "redes sociales", estos espacios digitales donde se interconectan las personas y transmiten una impresionante cantidad de información a una velocidad inu-sitada; así también observamos niveles de desinterés ciudadano, que paradójicamente se han venido articulando ante la globalización, a partir de temas como la economía, el medio ambiente y el cambio climático; o bien, con respecto al desempeño de las autoridades o hacia la democracia como la mejor alternativa para regular la política.

Pensadores y analistas atribuyen estas modificaciones disruptivas a la intervención de diversos factores. Si bien no hay un acuerdo tácito sobre ellos, se distinguen, por lo general, los de tipo generacional e ideológico. El primero sostiene que hay un distanciamiento entre generaciones, cada vez mayor, ante las posturas sobre los asuntos públicos, y donde la edad, el año o periodo que uno nace funge como una variable determinante; mientras que el segundo tiene que ver con la polarización manifestada en torno a las alternativas de solución, y en las que indistintamente pueden coincidir o diferir sin distinción por edad y/o género.

A mi juicio, estas divergencias de posición están más bien relacionadas con preferencias, es decir, con los diferentes deseos que tienen las personas sobre cómo les gustaría que fuera el mundo y cómo éste debería funcionar.

Frente a estos hechos, se refuerza mi convicción de poner el énfasis sobre todo aquello que nos es común y defender lo que es mejor para el bienestar compartido. La vía para lograrlo debe ser la cercanía entre las personas, escuchando opiniones plurales y estableciendo un diálogo que se enfoque en el beneficio general. Requiere de un profundo ejercicio de interpretación y de un trabajo permanentemente pedagógico, donde la transparencia recíproca y la participación sean la tónica. Todas las voces que contribuyen al desarrollo comunitario deben ser incluidas y tomadas en cuenta. La mejor decisión individual es la que favorece nuestra vida en sociedad.