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Efectos positivos de las coaliciones políticas

La formación de las coaliciones políticas es un área fascinante en el estudio de los gobiernos. Por coalición política entendemos el acuerdo explícito que, en un régimen democrático, de tipo parlamentario o presidencial, construyen dos o más partidos para presentarse unidos en las elecciones o formar gobierno. Ésta no implica "alienación", pues al asociarse, las fuerzas políticas continúan preservando su identidad partidista y consistencia doctrinaria. Las coaliciones se erigen en el ámbito electoral, legislativo y/o de gobierno.

Cuando los partidos se unen para competir electoralmente, lo hacen conviniendo una plataforma política o un programa de gobierno, producto de una conjugación o complementación de sus principios ideológicos. Lo natural, es que de triunfar en la contienda política, dicho consenso se traduzca en líneas de acción gubernamental.

Si la coalición se efectúa en la esfera legislativa, entonces apunta a una negociación entre grupos parlamentarios o con presencia en alguna o ambas cámaras. Su concreción no supone haber suscrito un acuerdo prelectoral, sino que es consecuencia de la relación de fuerzas que se conformó al traducir los votos en escaños. Bajo este escenario, la coalición suele conformarse en torno a materias de legislación, donde las alianzas parlamentarias pueden variar dependiendo de la temática que se delibera.

Finalmente, destacan las coaliciones para la formación de gobiernos. Éstas ocurren, por lo regular, en los sistemas parlamentarios, y se acreditan con acuerdos explícitos entre las fuerzas políticas para distribuir carteras ministeriales o ejecutivas en el orden nacional o local. En virtud del nivel de compromiso y corresponsabilidad, los especialistas coinciden en señalar que este tipo de coalición es el más avanzado que pueden consumar los partidos.

Lo cierto es que detrás de toda coalición prevalece la representación de sectores sociales, y su práctica está fuertemente reconocida en las sociedades donde se garantiza la participación y la pluralidad.

Los efectos positivos de las coaliciones políticas son múltiples: sostienen la corresponsabilidad de los partidos en decisiones de alta trascendencia pública; incrementan la representatividad de mayores capas de la expresión ciudadana; abonan a la estabilidad política y a la gobernabilidad democrática; instituyen el diálogo, la colaboración y la coordinación; contribuyen a mejorar la eficacia del gobierno y a que éste responda a los ciudadanos con un mayor grado de acierto.

En el presente contexto, los proyectos de gobierno impulsados por las coaliciones partidistas son una vía efectiva para que la política entienda los nuevos significados y mejore su cercanía con las personas.