Red Social

Reflexionar para decidir

Las decisiones ciudadanas tienen consecuencias que trascienden la esfera personal. Según el ámbito en que se ejecuten pueden impactar, en mayor o menor medida, a los miembros de toda una comunidad. Un ejemplo muy común se expresa con las votaciones. El estudio de las causas por las cuales las personas eligen una u otra opción y, más aún, el pronóstico de las consecuencias, no es tarea fácil para los especialistas en la materia.

Desde una perspectiva académica, los seres humanos, agentes racionales que expresan inclinaciones o preferencias sobre cómo quieren que se organice el mundo o se realicen las cosas, manifiestan su deseo en términos de lo que consideran que está bien o cómo debería ser, sin que ello suponga, necesaria, consciente o voluntariamente, haber considerado si contribuye o no al bienestar de los demás.

Las decisiones racionales son producto de cálculos estratégicos, los cuales implican una evaluación de costos y beneficios para alcanzar objetivos. Implica un ejercicio de razonamiento y reflexión.

Por otra parte, la literatura reconoce un segundo tipo de decisión, que tiene que ver con estímulos y reacciones de tipo emocional; esta ruta usualmente no incorpora una revisión de alternativas sobre un hecho y sus probables efectos. Desde el sociólogo alemán, Max Weber, quien lo explica bien, un amplio sector de los especialistas sostiene que las valoraciones que se sustentan en sentimientos o emociones suelen ser más bien decisiones que no se razonan lo suficiente. Bajo esta perspectiva estoy convencido que proceder de este modo en nuestras decisiones públicas puede derivar en escenarios poco deseables, irreversibles e inesperados. Un ejemplo en el que se puede profundizar es la votación a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Por supuesto que mi propuesta reside en considerar herramientas del método de decisión racional en aquellas determinaciones que impliquen un impacto colectivo, por mínimo que éste sea con respecto a las decisiones y preferencias que en ocasiones son de carácter emocional y percepciones subjetivas que, por definición, son acordes a intereses y experiencias personales y que no necesariamente son válidas y positivas para los otros. Sugiero que, no basta con que estemos bien, sino que es necesario que nuestra comunidad sea favorecida con las decisiones que tomamos y reflexionando sus alcances.