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Estado de México, presencia en la historia

El conocimiento de nuestro pasado nos ayuda a afirmar la identidad, comprender de dónde venimos y hacia dónde vamos. La historia debe ser apreciada como una vía importante para el entendimiento de nuestra sociedad y como referente en la vida colectiva de las personas. El Estado de México ha sido escenario de acontecimientos que han marcado nuestra historia mesoamericana y nacional. Permítanme compartir algunos de los sucesos que, a mi juicio, son relevantes.

El primer vestigio de presencia humana del que se tenga registro en México ocurrió hace unos 6 o 9 mil años, precisamente en tierras mexiquenses, en el hoy municipio de Acolman. A éste se le conoce como el "hombre de Tepexpan"; ahora sabemos que dicha estructura ósea corresponde a la de una mujer, quien durante una jornada de caza en zonas pantanosas del Lago de Texcoco se golpeó la cabeza, murió y quedó sepultada en el lodo.

Otro hecho relevante es que desde la época prehispánica, el área correspondiente al actual Estado de México ya se caracterizaba por su alta inmigración, población y urbanización. Entre el año 200 y 100 a. C, Teotihuacan se había constituido en una metrópoli que concentraba cerca de 40 mil habitantes, atraídos por el comercio, explotación de obsidiana, artesanías y, posteriormente, por ser centro político, ceremonial y organizador de la producción en el Valle de México. El surgimiento gradual de ciudades intermedias provocó que hacia el 700 d. C ese espacio se despoblara y, con ello, colapsara el sistema teotihuacano.

Cómo no considerar la riqueza cultural provista por el Estado de México durante la época virreinal, en las mentes de Sor Juana Inés de la Cruz, poetisa y escritora prolífica, con su tratamiento extraordinario del amor, el valor y la virtud, o de José María Alzate, con sus múltiples disertaciones científicas, algunas de las cuales fueron publicadas por la Academia de Ciencias de París.

En octubre de 1810, tuvo lugar la célebre batalla de Miguel Hidalgo en el Monte de las Cruces, hoy municipio de Ocoyoacac (en cuya cima se erige un monumento), último punto para tomar la entonces capital del Virreinato. Unos días después, cerca de ahí, en el hoy municipio de Aculco, Hidalgo y sus tropas sufrieron su primera gran derrota.

Los municipios de Amanalco, Capulhuac y Tianguistenco fueron escenario de batallas durante la Guerra de Reforma y, durante la Revolución, el general Álvaro Obregón atestiguó la rendición de Victoriano Huerta con los Tratados de Teoloyucan; allí hubo alguna vez un obelisco que lo simbolizó.

Éstos son sólo algunos ejemplos de los muchos que se han registrado en nuestra entidad. El Estado de México ha sido testigo y protagonista en la construcción de la historia de México, y estoy seguro que seguirá aportando elementos positivos que definan el rumbo y progreso del país. Estar conscientes de la relevancia que tenemos en la definición del país, nos debe llenar de orgullo y compromiso con la identidad mexiquense.