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Formación Política

En las últimas dos décadas el enfoque sobre la educación ha tenido progresos sustanciales, esto se debe entre otras cosas, porque han cambiado algunos de sus componentes, como la relación profesor-alumno y los programas curriculares sobre habilidades básicas. Por otra parte, los modelos educativos han puesto la mira sobre aspectos competenciales, como: la solución de problemas, la colaboración y la capacidad de adaptación de los alumnos ante situaciones complejas.

Diversos especialistas reflexionan sobre el manejo de competencias para prevalecer en un entorno laboral especializado y digitalizado que, visto así, es replantear el viejo debate sobre cómo la educación garantiza el acceso al mercado de trabajo.

En el caso de nuestro país, Eduardo Backhoff ha difundido un nuevo paradigma con referencia a "las habilidades del siglo XXI" como vía para alcanzar un "aprendizaje de fondo".

Con independencia de que las competencias básicas (lectura, escritura, civismo, operaciones matemáticas y cultura, entre otros), son insustituibles en el proceso aprendizaje, el argumento que quiero enfatizar acerca de esta propuesta, pues coincide con mi visión de la formación política, es su propósito de desarrollar habilidades para ofrecer respuestas, solucionar problemas y enfrentar situaciones cambiantes, donde el diálogo, la colaboración, la autocrítica, la tolerancia, la creatividad, la persistencia y la iniciativa son, junto a otros, los medios necesarios para cumplir dichos objetivos.

La formación política se ha venido reformulando a partir del desarrollo de estas cualidades o valores. Se observa que, a la par de los conocimientos técnicos y culturales para que las decisiones atiendan problemas o asuntos públicos, se ha establecido el desarrollo emocional, analítico y la conciencia social con el fin de estimular que las personas trasladen su visión de un plano meramente individual, a una consideración colectiva como ruta para tener éxito o lograr objetivos. Esto supone una fuerte dosis de flexibilidad y adaptación, en la medida que las capacidades cognitivas y afectivas deben orientarse hacia el trabajo en equipo, el respeto y la complementariedad; tengo la convicción de que la suma de todo lo anterior multiplica y produce muy buenos resultados.

Incorporar estas habilidades a la actividad pública, rescata la esencia de la política. La formación de liderazgos y equipos se construye a partir de la comunicación, la elección conjunta de opciones y alternativas, la empatía y un alto grado de conciencia en la valoración del entorno que nos rodea.