Australadas

Te traigo finto

Justo cuando la raza femenina pensaba que el mundo se había librado del pambol, tenga chango su mecate. Que me las sorprenden con Copa América y Copa de Europa. Apenas terminado su viacrucis pelotero, con los torneos locales en resaca y las grandes gestas concluidas, parecía que iban a descansar. La Mengana, que por sobre todas las cosas es anti pambolera, se encargó de que la señal de la final de la Champions no llegara a casa. Le falló la estrategia al no tomar en cuenta los penales. Pequeño detalle. De cualquier forma daba igual quién ganara si el título se quedaba en Madrid. Pero el dribling doméstico consistía en simular no ver y seguir viendo. Como en todas las canchas del mundo.

De esto sabe (Ch)Alan Pulido, el superhéroe de moda. Experto en la técnica del regate que lo llevó del seno de los ¡Ti-ge-res! hasta el Olimpiakos de Grecia, y que ostenta la técnica más "reapurada" del escape, competencia que lo ha convertido en figura mundial. Una vez víctima de los mañosos que osaron secuestrarle, sacó el fuá y, ¡pum!, que se nos escapa, no sin antes propinar sus cates a los malhechores. Que se arma de un celular y marca a la "polecía". Y "pos" que me libero. Así deberían de ser las historias de nota roja, pero como somos un país muy poco "pulido", nos tenemos que conformar con la eficiencia de los guardianes del desorden.

Por eso tiene más valor el arrojo de hombre de verdad de (Ch)Alan. Y por eso es entendible que los sospechosistas vean el numerito como una escaramuza más. Que duden de las capacidades del pambolero, más propias de Jean Claude Van Damme que de este chaval escuelerito. Aunque en el fondo hay dos o tres verdades implacables: el tipo tiene pésimo gusto para las camisetas, lo suyo, lo suyo son los reflectores y su liberación vino como anillo al dedo en plena época de driblings electoreros en "Mataulipas". Digo, no hay que ser para que no nos digan.

Ahora que si de fintas espectaculares se trata, qué decir de ese lujo de México que no es Marco Antonio Muñiz, sino la Coordinadora de mayestros. Con la impunidad como bandera y la máxima de "Se es maestro especialmente si se prescinde de alumnos", diversificaron sus habilidades (in)docentes burlándose de aquellos que piensan distinto. Incluso si son de la misma calaña. A punta de tijeretazos, de carteles vergonzosos y demás vejaciones que definen la clase que la CNTE, los disidentes del magisterio dan cátedra de miseria humana. Quién iba a decir que acabarían decantándose por el corte y la confección. Sólo le pido a Dios que no den clases de cultura de belleza. ¿O será que por eso dejaron las aulas?

Lo único que me deja tranquilo es que a esta geografía no llegarán. Y que de hacerlo tendrán que pensarla dos veces antes de hacer sus payasadas. En especial porque aquí contamos con una legión de especialistas en seguridad que se han vuelto célebres a punta de arbitrariedades. Nada de árboles en la Alameda. Ni excesos de confianza porque seamos guapos y de talante pacífico. Ni porque lo consigne la historia: "Toluca buen gente, no mata, nomás taranta". ¿Y los guarros apá?