Australadas

Una rola por los blanquillos

En uno de los momentos poéticos más intensos del sexenio, el preciso ha salido a decir que a la gallina de los huevos de oro se la ha llevado el pintor. Situación que no por conocida era menos cierta. Y aunque ignoro la razón por la que duró tanto tiempo la mentada gallina, en especial ante la voracidad histórica de funcionarios que tradicionalmente se sirvieron con la cuchara grande, no dejó de sentir nostalgia por aquellas cosas que se han ido al averno a fuerza de despilfarro y que ya no volverán.

Por culpa de la posmodernidad y sus excesos, hemos tenido que darle las gracias al petróleo, pero también a una clase política, tan miserable y ruin como la actual, pero que al menos tenía oficio para hacer las cosas. Digo, nos la dejaban ir, pero al menos sabíamos que sería de a poco y no gratuitamente. Que algo iba a haber a cambio. Hoy las cosas han cambiado y nada parece resolver el entuerto, en especial con la incompetencia manifiesta de los sospechosos comunes.

En el aire se respira la máxima heredera de las glorias del priato: "Estábamos mejor cuando estábamos peor". Al menos antes los planes de contingencia económica y social daban hasta para componer una canción. Como aquella bonita página del ayer conocida como "Solidaridad", donde derrocharon talento y clase los soldados televisos al servicio del salinismo. Pocas cosas tan ejemplares como verse cuadrar a quienes entretenían a la gran familia mexicana "Siempre en domingo".

Por eso no prosperan las cosas hoy día. Por eso valen bolillo la gallina y sus huevos de oro. Por falta de solidaria colaboración, de empatía, de entendimiento. En un país plagado de resentidos sociales, se vuelve necesario un plan que una a la perrada. Que deje en evidencia a los que no ven que lo bueno también cuenta. Por eso convoco desde esta trinchera al encuentro con las voces del momento, para que se avienten un gorgorito que estimule a la población a mirar con esperanza la matraca realidad.

Un encuentro liderado por Maluma, Ricky Martin y Enrique Iglesias, La Trevi y La Guzmán. Todo a ritmo de reggaetón, para que la banda perree de lo lindo mientras se olvida del gasolinazo, de Trump y hasta de la gallina de los huevos de oro. El show, producido por Luis de Llano, sería el hit de la temporada. Y el orgullo de Salinas, sobre todo ahora que los feudales de las cámaras hacen el feo a los planes nacionales hechos al vapor. ¿Qué van a saber de la vida esos tipejos si nunca han amado?