Australadas

A flor de piel

Seguramente es por el fin de año. El cierre de los ciclos me pone sensible y me da por hacerle al ¡ay mi vidooo! Y estando así de ternurita se me pone el drama existencial al alcance de la mano. Para colmo la realidad me la hace bastante sencilla. Facilota la niña y le ponen reggaetón. Todo comenzó con la churronovela de moda: Temo, el del barrio. De Tepis a la alcaldía de Cuernavaca, una historia llena de dolor, lucha, mentadas de madre y cuatemiñas. Y esa bola de políticos egoístas que lo quieren bajar del poder. Lo mejor del show es ver a Catemo aflorarle el código postal a punta de ajos y cebollas, mientras asegura cumplirle al pueblo que votó por él. Eso es aplomo de verdad y no pedazos.

En mi condición de ser altamente sensible, hay algo que me hace temer por las criaturitas que andan en la calle, al punto de sentirme poseído por el espíritu de Sara García. La tunda que le acomodaron a Ana Gabriela Guevara no sólo no es de Dios, no entiendo que ocurra en un Estado donde los feminicidios ni estadística son. "¿A dónde vamos a parar?", diría el buki-filósofo. Lo más extraño para esta mi piel sensible y llena de suspicacias, es que no haya un solo video en la red que sea testigo del artero ataque. Ahora resulta que a nadie le gusta el chisme ni tiene a tiro de piedra el teléfono para grabar un video. Tal vez sea mi hipersensibilidad o peque de sospechosista, pero huele bastante podrido el asunto.

Para colmo se nos fue Betsy Pecanins. Como si no hubiera sido suficiente con tanto méndigo dolor, con tanta miseria humana, con tanta fregadera, la muerte matraca nos va dejando de a solapa. Se va llevando a los que nos hacían el paro con la vida misma. ¿Ahora quién nos cantará los bluses rancheros? ¿Quién bluseará los boleros de Agustín Lara? ¿Quién se empinará el efecto tequila hasta no verte Jesús? No se vale, tan sensible uno y esta soledad tan desolada nos vuelve a acompañar.

Nada más por eso no pienso ir a los quince de Rubí. No voy a colgarme del tren del meme y del mame como tanto gandaya aprovechado. De esos que abusaron de la inocencia del "apá" que invitó cordialmente a todos y de la imbecilidad del organizador del evento que subió el video al feis. Miraré la pachanga desde Periscope, deseando, con mi sensible corazón en la mano, que el padrino no salga con su batea de babas y sentencie el numerito: "Señoras y señores, hoy que deja de ser una niña, les presento a Rubí, para que la 'cojan' en sociedad".