Australadas

Los bicles

"¿Por qué no te avientas un programita bien chicles carnal?", me dijo mi cuate Orestes Solache, con esa profundidad y talante de filósofo que le caracteriza. "Uno de esos con música chirindonga", agregó, justo antes de que pusiera mi cara de circunstancia, para sentenciar, "¡échate uno de Los Bicles!". "Ya estás peinado pa´tras", le contesté nomás para que no se sintiera el individuo. Pero aunque le di el avión, la idea me estuvo dando vueltas en la cabeza por días.

¿Qué se puede decir del Cuarteto de Liverpool que no se haya dicho ya? ¿Cómo presentar algo que ha sido escuchado cientos de miles de veces? ¿Un "best of", algunos lados B o rarezas? Para eso se presta solo El Club de Los Beatles, de Universal. ¿Cómo hacerle para no quedar mal con la horda de "bitlemaniacos" que hay en el mundo?

Hace algunos ayeres que uno de mis mejores ex amigos sostenía que, dada mi filia por Joaquín Sabina, habría que hacer un inventario de la fonoteca relativa al Flaco de Úbeda. Y entonces comenzaba con el imaginario popular: Sabina sinfónico, Sabina for babies, Sabina reggae, La Santanera toca a Sabina, en fin, el tema daba para un desvarío brutal con la cantidad de hipotéticos escenarios.

Con el ruido de los Beatles haciendo mella en mi humanidad y la ocurrencia de Orestes que no me dejaba en paz, me encontré con la versión "bicle" de aquella ocurrencia de mi mejor ex amigo. Beatles con orquestación, bossa beatle, Beatles a ritmo de jazz, e incluso un afroantillano de los Fab Four ¡con todo y Celia Cruz! Háganme el favor.

Ante tales circunstancias y habiéndose convertido el tema en una obsesión (con lo raro que eso llega a ocurrir), las musas me descubrieron trabajando y entonces llegó la epifanía. La música de Los Bicles tendría que sonar como un verdadero homenaje, nada de patrañas.

Y así fue de la mano de Los Simpsons, con The Besharps y el tema Baby on board, que fungió como cereza del pastel con el que Matt Groening rinde culto al cuarteto. Y también con Queen y su Life is real (song for John Lennon), y el propio George Harrison con la nostálgica When we was fab, de su faceta en solitario y en cuyo video incluso aparecen McCartney y Ringo, o la célebre parodia de The Rutles a Get back, resignificada con Get up and go, con todo y tocada en la azotea de un edificio.

Y para darle variedad lingüística al asunto, había que pensar en la lengua de Cervantes, con los Pereza y su maravillosa rolita poperona Beatles, en la que aluden al grupo por la influencia de su música e incluso en directo al interpretarla hacen una introducción con We can work it out.