Australadas

Temo Presidente (Municipal)

Me siento conmovido hasta el tuétano. Jamás pensé que en la historia de este país en ruinas pudiera gestarse una suerte de regreso al más puro estilo "Joligud". Mirar el resurgimiento desde sus cenizas de "Catémoc" Blanco, aunque sea para recibir su homenaje fue un acontecimiento digno de las pelis de Rocky Balboa. Nunca antes el pueblo tenochca había atestiguado algo semejante. De no haber sido un caso de la vida real, habría pensado que se trataba de una de esas joyas propias de genios como Juan Osorio o Emilio Larrosa. Pero era tan vívido, tan intenso, tan mágico que casi me lanzo al Azteca para pedirle el autógrafo al hijo pródigo de Tepis y dos galaxias aledañas.

Para alguien acostumbrado a recibir por saludo una mentada de madre, el hecho de que la raza se le entregue, no obstante el tufo a funcionario público, ya es mucho decir. Por eso el ilustre Temo fue generoso con su despliegue sobre el terreno de juego y supo capitalizar (tengo serias dudas de que haya sabido siquiera cómo fue que ocurrió) el tema del adiós. Lo único que le faltó al asunto para redondear la hazaña fue que metiera su golecito y festejara con alguna de las exquisiteces que le caracterizaron, pero eso sólo pasa en las películas. En la vida real los héroes fallan, son de carne, hueso y algo (o mucho) de manteca, sufren y gozan como cualquier hijo de vecino. Por eso son ley y el pueblo lo sabe, lo sabe.

El único problema de que Temo haya sido la estrella de sus últimos treinta y cinco minutos de fama es que ya se acabaron. Y en su lugar han aparecido especímenes que, aprovechando la cloaca que se quedó abierta, pululan por el mundo como si no doliera verles actuar. Ahí está Tomás Boy, ese ejemplo de cordura y finas maneras; a quien el ritual que los Pumas de la UNAM celebran antes de cada partido y que implica reventarse el himno institucional, le parece fascista. Ignoro si el ente en cuestión comprende el significado de semejante palabrota, pero me queda claro que lo suyo, lo suyo no es la sensibilidad y el sentido común.

O qué decir de Kim Kardashian y su desnudez insultante. Ahora que la frondosa diva subió a internet una selfie en la que aparece como quien-quiera-que-sea la trajo al mundo, el gallinero se declara enloquecido. Dicen en las redes que si lo que buscaba era dar a conocer algo inédito habría sido mejor idea sacarse una foto desde el interior de su organismo, digamos para apreciar su píloro o la epiglotis. O sea, algo que nadie haya visto antes. El problema no es que se desvista este portento de "MILF" para millones de pubertos en incandescencia, sino que ahora cualquier "shikita" sobre expuesta hará lo mismo. Lo que implicará que nos moriremos de aburrimiento al no encontrar nada nuevo que ver bajo el sol (o donde las arañas hacen su nido).Lo único que me deja tranquilo es que Temo haya vuelto a su labor como alcalde. Que se le haya quitado el gusanito del homenaje y que vaya a hacerle frente a los mañosos que tienen en otoño a la eterna primavera. El problema es que los del Ame apenas comenzaron su fiesta del centenario y concluye hasta el 12 de octubre. ¡Qué Nuestra Señora de Coapa y su jorobado nos amparen!