Australadas

Tá´rico, tá´co-ntento


Sin duda uno de los grandes placeres de la cocina mexicana son esos pequeños bocados, ya sea de carne o vegetales, envueltos en un disco compacto de maíz conocido como tortilla. Para documentar las experiencias del paladar a partir de esta delicia, el Fulano que esto escribe se dio un quien vive para documentar en franco sacrificio cuáles son los más suculentos de la zona. Como suele ocurrir, no están todos los que son, pero sí los más sabrosos. Así que a echarse un taco de ojo con las siguientes apuestas.

Tacos El Campeón. Toda una tradición toluqueña en Constituyentes casi esquina con Villada. La milanesa no tiene desperdicio, en especial si se acompaña con mole verde y salsa de chilaca. Merecen la pena los tacos de chicharrón en morita, albóndigas en chipotle, asadura y cabeza de cerdo. El acompañamiento perfecto surge con la guarnición de pepinos, cebollas y chiles manzanos.

Tacos El Sol. Una tradición de varias décadas acompaña a este negocio de origen familiar. Lo que en el día es un local que expende tortas ampliamente recomendables, en la noche se transforma en taquería que en el dorado de sus tortillas ostenta una de sus peculiaridades. Con manteca de cerdo y en un perol profundo, se tuestan las flautas rellenas de mole verde con carne de puerco, queso, rajas, lengua, carne de res deshebrada y sesos. La salsa, con la que se hacen las bombas para las tortas vespertinas, está hecha para estómagos temerarios.

Tacos El Habanero. Muy cerca de lo que fue la Zona Militar, en Juárez casi esquina con Emiliano Zapata, se ofrece un manjar de proporciones yucatecas. La cochinita pibil es digna de paladares exigentes, pero hay que guardar espacio en la barriga, pues los chamorros al pibil también son deliciosos. Las bombas (carne adobada con queso y la salsa de la casa), las carnes asadas con o sin queso, acompañadas de una buena cerveza, completan el show culinario.

Tacos Doña Lupita. Conservan el método de preparación que empleaba la fundadora de este establecimiento hace más de 40 años. Su disfrute representa un clásico para los paladares toluquenses y es que en la diversidad de sus sabores reside una de sus mayores fortalezas. Los de pollo, lengua y requesón suelen acabarse primero, por lo que hay que llegar en las primeras horas de la noche para alcanzar buen surtido. Si no es así, siempre estarán los clásicos de mole verde, papa, rajas y carne de res.

Carnitas Don Lupe. Lo mejor que se puede hacer con ellas es darle la primera oportunidad. De ahí en adelante el asunto se vuelve adictivo. Se trata de carne de cerdo preparada con el peculiar estilo de Don Lupe Solano, quien lleva en el negocio más de 20 años deleitando el paladar tanto de los habitantes de Infonavit San Francisco, como de colonias y hasta municipios aledaños. Se ubica en Hacienda Montebello y desde ahí se puede disfrutar, además de carnitas doradas y jugosas, obispo, longaniza, pollo, ¡sí, pollo en carnitas!, sin dejar de lado las gorditas de chicharrón ya sea sencillas o preparadas, y las respectivas tortas. ¡Ay caramba!

Se dice que de comer y rascar lo difícil es empezar, luego de este recuento lo verdaderamente complicado será elegir por dónde se inicia la aventura culinaria. Así que con corazón abierto y estómago vacío: ¡Buen provecho!