Australadas

Renovarse y morir

"Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho".

Oscar Wilde

Hola, ¿qué hace?, ¿preguntándose con qué hiperlactante choro mareador saldrá esta vez "El Carlangas" o qué hace? Así me encontraba hace algunos días mientras sintonizaba a la Debayle en W, preguntándome con qué zarandaja saldría en aquella ocasión. En el entendido de que todos tenemos derecho a gozar de al menos un par de gustos culposos al día, el programa de la doñita a veces (y sólo a veces) me puede. Aquel día tenía como invitados a Los Amigos Invisibles, quienes se estaban echando un palomazo en directo para beneplácito de la conductora.

Ante la sentida petición de que pasara lo que pasara no se les fuera a ocurrir a los venezolanos separarse y menos para volverse a reunir años después con el pretexto del reencuentro (que más bien suele ser un argumento para saldar las deudas fáciles con abonos difíciles), reparé en la enorme tradición de segundas partes que han demostrado dos cosas: que no necesariamente son mejores que las primeras y que siempre es posible caer más bajo. Como botones de muestra están Menudo, Mocedades, Bronco, Timbiriche, Caifanes, OV7 y hasta Flans. Y me cuentan mis fuentes que la lista seguirá engrosándose, pues en una de esas hasta Locomía y Fandango le entrarán al show.

Con esta lamentable situación de por medio, creo conveniente que ahora que están de moda las consultas ciudadanas, se establezca un parámetro público para saber si la raza está interesada en aguantar nuevamente los bodrios del ayer. O por lo menos para asegurar que si nuevamente van a estropearle el inconsciente a la perrada, hagan un mínimo esfuerzo por darse una chaineadita y reinventarse como Dios manda. Justo como lo han hecho célebres figuras del mundo del espectáculo como Rihanna, la misma que se reinventó como era ella misma antes de haberse reinventado, pues regresó con el galán Galindo que la mazapaneaba, tal vez creyendo que con eso una chica buena se hace más mala.

O Sasha, Benny y Erick, quienes se reinventaron para cambiar sin dejar de ser iguales, ya que demostraron que es lo mismo los tres mosqueteros que treinta años después. Y qué decir de los morenazos de Milli Vanilli, aquel dueto tracalero que se reinventó al descubrirse que eran los herederos de las glorias de Siempre en domingo, por aquello del playback. La reinvención los llevó a desaparecer de la faz de la tierra por el quemón que se dieron, y con ello demostraron que la materia no sólo se crea, también se destruye. Y claro, la reina del asunto, Madonna, quien se reinventa año tras año, y que ahora lo hizo para celebrar su jubileo como reina del pop, pues lleva, como la reina de Inglaterra, algo así como 70 y pico de años en el trono de la música.

Y ni qué decir de los Magneto, que también se reinventaron luego de separarse, para volver a ser los mismos, pero con kilitos y arrugas de más, siempre y cuando se aseguraran que (Ch)Alan estuviera incluido en el negocio, ya que él era el vocalista y el resto sus coristas. Finalmente está el caso de la francesita Alizee, a la que no le quedó más remedio que reinventarse en señito de las tres décadas, pues cuando creció dejó de funcionar con su disfraz de Lolita-chiquita-baby. Parafraseando a mi tía Juana La Cachonda, el que quiera reverdecer laureles que le entre y el que no, pues no.