Australadas

Felipes incomprendidos

Dicen que la risa es exclusiva de los seres humanos, por más que a las hienas se les haya atribuido esa socarrona facultad. Hay quien sostiene que reír es una actividad terapéutica y que incluso es contagiosa. De ser así, con el combo de la enfermedad viene incluido el trapito y el remedio. Reír es el mejor vestido que el "puerquecito" se puede poner, afirman optimistas (¿habrán pensado en las sonrisas retorcidas y macabras?). Como quiera que sea, andar de "sonric´s" por el mundo sale más barato que caerle al psicoanalista y es menos matraca para el respetable, pues eso de andar por la vida con cara de estreñimiento no es de Dios.

¿Cuántas tragedias en la historia de la humanidad se habrían evitado, si de cuando en cuando uno que otro hijo de chicas buena onda hubiera tenido la decencia de sonreír un poquito? Por eso vale la pena recordar a héroes incomprendidos que desde su trinchera nos dieron patria e hilaridad, en pos de rescatar esa extraña y crónica enfermedad mental llamada felicidad. Seres que, no obstante que nadie entendiera la razón de su humor, se mantuvieron estoicos y sonrientes.

Ahí está Lisa Gherardini, La Mona Lisa. En italiano Gioconda significa alegre, aunque muchos se pregunten, ¿de qué se reía la muchacha? ¿Estaba feliz como lombriz? O José Manuel Vargas Martínez, que con ese nombre no habría llegado a ninguna parte, pero que con el de Bozo El payaso, le dio horas de alegría a la gran familia mexicana. Sin embargo el tema sigue siendo un misterio para la ciencia, ¿de qué se reía Bozo? ¿Acaso le contaron un gran chiste y la gracia le duró hasta su muerte? Entonces... ¿se murió de la risa?

César Romero, Jack Nicholson y Heath Ledger, sonrientes que encarnaron a The Jocker o séase El Guasón. La historia del ácido que les quema la cara y afecta los nervios parasimpáticos es la coartada perfecta, pero seguro detrás hay sospechosistas que piensan que se esconde algo muuuy oscuro. Y muy chistoso también, para sonreír hasta el final de la película.

Las concursantes de Miss Universo. Es todo un enigma saber por qué sonríen sin parar. Sobre todo cuando caminan por la calle y saludan a los fans con uno corto, uno largo, uno corto, uno largo. ¿Se sienten graciosas? ¿Si compiten por un cetro de belleza, por qué le hacen burla al Simpatías de Alejandro Suárez? (¡Ay mira como digo yo!).

Elmer Figueroa Arce. Este puertoriqueño ya ni la burla perdona. Empezando con el nombrecito. Se hace llamar Chayanne y se dedica a la cantada. Siempre con sonrisa de oreja a oreja. Y los malosos se preguntan: ¿Por qué? ¿Acaba de hacer una travesura el picarón?

Pero de todos estos sonrisitas, la única que tiene gracia, clase y talento para reír cuando le venga la gana es María Expropiación Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija. La Chimoltrufia. Con ella me quedo, con esa sonrisa de mazorca que cautiva corazones y desliza chones a las rodillas. Y si no a las pruebas me remito. Ya saben que yo como digo una cosa digo otra.