Australadas

Efecto chulada

Por ésta que así fue. Lo juro por la garrita. Fui a visitar a "Miagüe", que viene siendo la madre de mi progenitora y la recepción fue de antología: "¡Qué bien te ves! Ahora sí que como dicen, ¿pues qué 'chingaos' te haces?", concluyó la matriarca del clan. La puntada no fue para menos y debo confesar que no la vi venir y menos la sentí merecida. En particular porque entre ella y yo media un cariño a prueba de todo, incluida la estética, como puede leerse. Pero la recibí, como se recibe una buena mentada, un dulce hipercalórico o un "becho chabocho".

A partir de ahí me entró la duda acerca de qué podía haber hecho en mí lo que doña Luchita vio. Seguramente ha sido el pasón informativo que me he recetado. Con tanto cretino en la vía pública haciendo su recochina gana, cualquiera medianamente civilizado es un pescadazo. Nada que ver con la tradición tenochca de lores y ladys que no tienen pudor alguno en mostrar el código postal y hacer sus patanadas. Por eso el buen Arne aus den Ruthen anda trabajando horas extra en la Miguel Hidalgo. Dedicar sus afanes a perseguir guarros y viejas vecinderas incivilizados, esos son tamaños y no pedazos.

O qué decir de Many Paquiao a quien tanto cocolazo ensartado a sus oponentes le dio el derecho de despotricar contra la comunidad homosexual equiparándolos con animales. Por no asegurarse de conectar la lengua a su cerebrito, ahora la raza lo ha agarrado de punching bag. Y de paso los chamacos de Nike le retiraron el contrato publicitario con esa autoridad que les permite, por un lado, ser estandartes del canibalismo capitalista y, por el otro, salir en defensa de sus nichos de mercado bajo la bandera de la moral y la corrección política. Lo bueno para el filipino es que ya es su última pelea, así que ¡ni le dolió, viejos!

Pero si hablamos de ocurrencias, la que se aventaron los expertazos de Fox Sports no tiene desperdicio. Algún iluminado consideró que las "shikitas" que salen a cuadro debían aparecer menos escotadas y enseñando que lo suyo, lo suyo es el intelecto. Supongo que les caló el comentario de la no menos escotada Inés Sainz, quien sostiene que ella sí tiene argumentos para dedicarse al periodismo deportivo, no como otras. Como están las cosas no se hará esperar el reclamo de la perrada que gusta del "atractivo visual" y la pensarán dos veces cuando el rating se vaya a pique. Digo, primero los acostumbran a ver demasiada carne al aire y luego me los ponen en cuaresma.

Aunque lo que hace que todo esto sea una belleza digna de concurso es el manejo informativo del gobierno ante el brote de influenza. Para nadie es un secreto que en estos días pescar una bronca de vías respiratorias es más sencillo que haberse aprovechado de la visita del Papa. Por doquier hay parroquianos con cubre bocas y las oficinas y lugares públicos son un foco de infección monstruoso. No vaya a ser que se salga de control el asunto y ya no haya celebridad a quien invitar para hacer una cortina de humo. Ahora entiendo a mi abuela. Con estas miserias basta una chaineadita informativa para enchular la máquina. Qué Shocker ni qué nada, la razón le asiste a esos filósofos de la vida, Los Titanes de Durango: "Siempre amanezco guapo, pero este día exageré".