Australadas

Al César lo que es del César

"Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón".
Santiago Rusiñol i Prats

"Y a Dios... nenorra, luego nos vemos", decía un guarrísimo gag ochentero, producto quizá de la influencia malandra de alguno de los personajes de Héctor Suárez. El recurso es de una fineza digna de galleta de animalitos, pero igual de eficaz que la frase que le da origen. Si este mundo no fuera tan matraca y operara esa extraña criatura de ciencia ficción conocida como justicia, no habría necesidad de juguetear con el prestigio de los lugares comunes y menos a punta de malos chistoretes.

Pero no, la justicia es como el amor para el filósofo Arjona, una hipótesis inconclusa. Por eso hay que acudir en su búsqueda o sacársela de la manga a como dé lugar. Eso explica perfectamente el performance con billetiza incluida que le recetó en su carota el comediante Simon Brodkin al insigne Joseph Blatter, señor feudal de la FIFA. Claro, como el tsunami de la corrupción en la matrona del pambol mundial no ha llegado (ni llegará) a rozar ni con el aire de un zambombazo a Blatter, no faltó quien dijera este fajo es mío.

Algo similar a lo que le pasó al lector de noticias Marco Martínez Soriano, a quien se le fue la lengua de largo mientras pendejeaba a Loret de Mola y sostenía que López Dóriga se la "Pérez Prado". El problema fue que, se supone, al tipo nadie le avisó que ya estaba al aire y para cuando se percató de la batea de babas ya era trending topic. Justicia como quiera que se le vea, primero por llamársele pan al pan y segundo porque hasta entre los pendejos y peladores hay niveles.

En pos de la justicia, que viene siendo como la gatita escurridiza del zorrillo Pepe Lepú, estaría Joan Sebastian, de no haberse ido de minero hace unos días. Dicen que la mejor publicista del "chow bisnes" es la muerte y el de Juliantla lo comprobó. El problema es que el único que no goza de las mieles del marketing mortuorio es justamente el finado. Ya ni la burla perdona la parca. Por eso luego hay quien se niega a morir o de plano regresa del más allá a jalar las patas.

Seamos honestos, si la justicia fuera algo real no habrían tenido necesidad los ratones verdes de la "Salación Naconal" de inventar el borlote del #MientoComoRecord, para argumentar que jamás tuvieron una encerrona para confabular en contra del Piojo Herrera, como se corrió el rumor. Vayamos por partes, uno, no hay necesidad de organizarse para hablar mal del sujeto, de eso él se encarga solito. Y dos, ¿habrán comprendido el favor que le hacen al diario Récord señalándolo? Lo dudo, por eso deberían limitarse a patear (y mal) un balón y dejar de hacerle al tío Lolo.

Y como a pesar de tanta búsqueda la justicia seguirá brillando por su ausencia, que alerten a todas las corporaciones de este valle de lágrimas, que se le busque en 190 países, se ofrezca recompensa de 60 millones de lucas, que se pegue su foto hasta en el retrete y se sigan líneas de investigación en todos los túneles del país, en una de esas aparece la justicia con "extremely makeover", ya se sabe, con otra cara, regordeta, rubia y con cabello largo.