Rumbo Político

Un líder que ame a México

Sin lugar a dudas, Emmanuel Macron, quien asumió el pasado domingo la presidencia de Francia, se convirtió en el jefe de Estado más joven de dicho país, cuenta con 39 años de edad, derrotó el siete de mayo anterior en la segunda vuelta a la ultra derechista Marine Le Pen, marcando un hito en la historia contemporánea del mundo político.

El presidente Macron, quien participó en su primera contienda electoral y aplastando a su rival Le Pen, al obtener 20 millones de sufragios de sus compatriotas, puso a pensar a sus coterráneos, quienes le demostraron el fastidio del anterior régimen y su sistema de partidos, por lo que le brindaron su apoyo irrestricto. El joven mandatario prometió en su primer discurso que le devolverá la confianza perdida a sus gobernados y citó: "la Europa que necesitamos será reformada y relanzada, ya que nos protege".

El exministro de Economía en el régimen de Francois Hollande, prometió reformar profundamente la vida política en una nación muy dividida que tiene un desempleo endémico de 10 por ciento y un estado de emergencia por las amenazas terroristas.

Los ciudadanos franceses dieron una gran lección democrática electoral al mundo entero demostrándoles que unidos se pueden realizar los cambios necesarios y pertinentes en regímenes que no cumplen, voltearon a ver a un exbanquero quien también deseaba una transformación de su nación.

En nuestro país, debemos pensar en hacer lo mismo, desde hace 47 años los gobiernos no han cumplido con sus promesas, las administraciones cometen demasiados yerros que vulneran y laceran a la ciudadanía de los distintos estratos sociales, perdiendo el voto de confianza otorgado, a pesar de la alternancia en el poder en los tres niveles de gobierno.

El proceso electoral presidencial de 2018 se abrirá en septiembre próximo, ya tenemos a muchos aspirantes en la palestra que no reúnen los mínimos requisitos para gobernar a una nación muy vulnerable como la nuestra. El, o la suspirante, debe amar profundamente a México, gozar de prestigio absoluto, si ocupó cargos públicos deberá probar su honestidad, lealtad y vocación de servicio.

Requerimos de un mexicano (a) que su reputación y calidad moral no sea cuestionable, que tenga vocación de servicio que nos demuestre que gobernará con los mejores personajes y que su vasta experiencia en sus actividades profesionales las derramará en beneficio de los más de 120 millones de habitantes.

Es por ello que debemos pensar muy bien a quién deseamos dejarle la responsabilidad de gobernar a nuestro complicado y vapuleado país a partir del primero de diciembre de 2018, recordemos que son diez segundos los que nos toma sufragar en las urnas, el voto es emocional, pero decidamos con certeza al actor político adecuado, que gobierne con certeza, con rumbo, porque de lo contrario, tendremos mucho de que arrepentirnos.