Rumbo Político

El legado de Colosio

A 21 años del artero magnicidio del entonces candidato a la presidencia de la república por el PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido en Lomas Taurinas, de la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California, esa desgraciada tarde del 23 de marzo de 1994, en donde el sonorense cayó abatido por dos proyectiles de bala disparados por Mario Aburto, autor material del crimen, sigue vivo para de miles de mexicanos y priistas.

Luis Donaldo Colosio dejó un gran legado político que, lamentablemente, no pudo concluir. Nació en el pequeño poblado Magdalena de Kino, Sonora, el 10 de febrero de 1950. El malogrado candidato a la primera magistratura del país, era egresado del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), de la carrera de economía; cursó la maestría y doctorado en Desarrollo Económico Regional en la Universidad de Pennsylvania. Posteriormente se acercó a la política por la vía del gobierno, a la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto como asesor de la Dirección de Política Macroeconómica y Social.

Colosio Murrieta llevó a la administración pública federal el concepto de "desarrollo social", que la postre fue un legado en las denominadas políticas de Estado, que llegaron para quedarse, representando un parteaguas en la forma de organizarse y funcionamiento de gobierno.

Luis Donaldo provenía, como él mismo lo narraba en sus discursos, de la "cultura del esfuerzo y no del privilegio", fue coordinador general de la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari, quien lo impulsa para ser diputado federal por el distrito I de su natal Sonora; senador de la república (ambos escaños los ganó) y también se desempeñó como oficial mayor y presidente del Comité ejecutivo Nacional del PRI. Posteriormente fue nombrado secretario de Desarrollo Social (SEDESOL), que lo llevó a ser designado por su Instituto Político candidato a la Presidencia de la República, en donde encontró la muerte en esa fatídica tarde en Lomas Taurinas.

Un gran sector de los priistas estaban ciertos que Luis Donaldo Colosio Murrieta iba a transformar a México, un académico y político que amaba profundamente a su patria, según cuentan quienes lo conocieron. El sonorense recorrió gran parte de la república cuando fue candidato y diputado federal y senador, como presidente del PRI, como secretario de Estado y también como abanderado a la primera magistratura de nuestro país.

Colosio Murrieta sabía de la pobreza que existía, en su discurso de aquel 6 de marzo de 1994 (aniversario del PRI) en el Monumento a la Revolución, dijo "veo a un México con hambre y sed de justicia". Hasta hoy, el concepto no ha cambiado.