Rumbo Político

Sin indicios para crecer

Pese a los buenos augurios de principios de año del secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, para crecer al 3.9 por ciento en este complicado 2014, el funcionario está convencido que "los mercados no son perfectos", pero entiende la necesidad de sumar esfuerzos entre gobierno e iniciativa privada permanentemente.

Videgaray Caso afirma que "es muy importante que el gobierno esté cerca de la comunidad empresarial y que comprendamos sus preocupaciones, pero en cierto punto, el gobierno necesita ser gobierno". El secretario de Hacienda, hombre de -todas las confianzas- del presidente Enrique Peña Nieto, expresa que "México es una economía de mercado, pero debería tener mejores mercados".

Por su parte, Luís Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), argumentó que aunque se aprecia que el entorno comienza a fortalecer la perspectiva de que en los siguientes meses se podrá observar un mayor dinamismo de la actividad económica, no es suficiente para eleva el crecimiento.

Manifestó que el entorno económico se mantiene débil y los resultados de los indicadores publicados en los primeros dos meses están lejos de confirmar un crecimiento de 3.9 por ciento como esta vaticinado para este año.

El director del CEESP expuso que lograr un crecimiento económico por arriba de tres por ciento en este 2014 es favorable, pero no suficiente para mejorar la situación de los hogares mexicanos, se debe mejorar las expectativas para el mediato y largo plazos.

Si bien es cierto que para alcanzar este proyecto, el gobierno Federal debe brindar las condiciones y el escenario propicio a la iniciativa privada para poder crear más de un millón de empleos formales con buenos salarios. Esta situación se viene postergando desde hace varias décadas, debido a la ineficiencia e ineficacia de las administraciones en turno.

Es preciso mencionar que la crisis económica ha alcanzado a naciones del primer mundo, sobre todo del continente europeo, que ya no sienten lo duro sino lo tupido por la gravedad de sus problemas.

Pero lamentablemente a los mexicanos, en los últimos cuarenta años, nos ha tocado "bailar con la más fea" y para nuestro infortunio, todavía tardaremos al menos un sexenio más para que salgamos de este marasmo financiero, social, político y de identidad. El país está colapsado, a punto de ebullición. Ojalá quienes dirigen los destinos tengan la sagacidad para sacarlo adelante; claro está, con el apoyo y decisión de los más de 120 millones de habitantes.