Rumbo Político

¿Quién ganó en el PAN?

Fue un proceso muy desaseado, lleno de acusaciones y descalificaciones mutuas, que terminó con en el triunfo de Gustavo Madero Muñoz, sobre Ernesto Cordero Arroyo, con 56 por ciento de las preferencias contra 43 por ciento del calderonista.

De esta manera, el chihuahuense obtiene su reelección y permanencia al frente del CEN del PAN hasta 2015, quien el domingo pasado le demostró a Cordero que tiene en su poder los hilos para seguir poniendo y quitando a coordinadores y, por qué no, a candidatos a puestos de elección popular en los próximos comicios.

Lo lamentable del proceso interno entre panistas, fue el cochinero que hicieron público, en el que ambos personajes estuvieron involucrados, ya que se dieron "hasta con la cubeta" pues a Madero Muñoz y sus cercanos colaboradores los vinculan con los famosos "entres", por tráfico de influencias, otorgamiento de permisos para que operaran casinos y otras "chuladas más".

Mientras que al senador con licencia, Ernesto Arroyo, le achacan su falta de actuación como secretario de Hacienda del régimen de Felipe Calderón por el millonario fraude de la empresa Oceanografía hacia Banamex. También dudan que no estuviese enterado de los contratos ilícitos con Petróleos Mexicanos que realizaron hace varios años, políticos campechanos.

Sin lugar a dudas, los fundadores del PAN (en el lejano 1939), deben estar furiosos porque el fin por el que crearon dicho instituto ya fue abortado, pues la honestidad, la democracia, la libertad, además de la autoridad moral con la que contaban y por la que pelaron ha llegado a infeliz término.

Otro punto determinante para su estrepitosa caída, después de perder la elección presidencial de 2012, fue la pésima decisión de renovar al padrón de militantes, pues prácticamente se quedaron con un poco más de 200 mil seguidores, cifra paupérrima para los 75 años de vida con los que cuenta Acción Nacional.

No se olvidan los 12 años consecutivos de las dos administraciones blanquiazules, la primera encabezada por Vicente Fox, quien fue un extraordinario candidato, pero lamentablemente al lado de Marta Sahagún "gobernaron como pareja presidencial", acabando con la esperanza de un verdadero cambio que beneficiara a los mexicanos.

Y ni qué decir del sexenio de Felipe Calderón, quien abrió la guerra sin estrategia ni cuartel al crimen organizado en todas sus modalidades, dando como resultado decenas de miles de personas caídas (inocentes y no), decesos muy lamentables.

Así pues, los albiazules tienen la última palabra para levantar a su instituto que gozó durante varias décadas de prestigio y fue reconocido por la lucha constante de sus dirigentes y militantes; por la unidad permanente demostrada pero -sobre todo- por su honestidad de la que, simplemente, hoy no se puede hablar.