Rumbo Político

La corrupción y la impunidad

Sin lugar a dudas, la impunidad y la corrupción son dos hermanas gemelas que han transitado durante décadas de la mano, tanto en nuestro sistema político (muy alicaído y vapuleado en los últimos años), como de la iniciativa privada, que no se escapa de los encantos de ésta, que han hecho y deshecho a su antojo, claro está, con la complacencia de los poderosos.

De igual forma se habla de ellas cotidianamente, pero nadie, sí, nadie, ha tratado: primeramente, de controlarla para después desterrarla de nuestra idiosincrasia y de la cultura, porque es ya parte integral de las costumbres.

Como lo he señalado en este mismo espacio, dados los terribles acontecimientos de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y las violentas protestas de las últimas semanas, organizadas por la "mano que mece la cuna" (eternos izquierdistas, migrañas permanentes y desestabilizadores del sistema gubernamental), que desean seguir atizando más leña a la hoguera porque paulatinamente la inseguridad avanza, la desigualdad social cada día crece, la falta de oportunidades y de crecimiento económico persiste , aunado a la escasez de políticos -especie en extinción- y de empresarios comprometidos con México.

Requerimos de ciudadanos comprometidos, que amen profundamente a México, que tengan vocación de servicio para poder salir de este laberinto que se sigue complicando.

La falta de credibilidad por parte de millones de mexicanos de todos los estratos sociales hacia las autoridades y al empresariado, se agudizan, se crea gran decepción y por la carencia de valores, de ambos sectores, que hacen el mínimo esfuerzo para recuperar la confianza perdida.

Requerimos de un cambio de forma y fondo, como lo señalaba el gran político tuxpeño Jesús Reyes Heroles, porque los escándalos generados últimamente vulneran aún más la paz social y la credibilidad en las instituciones, sin olvidar que el crimen organizado, en todas sus modalidades, pretende aniquilar la esperanza de poder volver a ver la luz al final del túnel.

Todo parece indicar que la brújula sigue perdida, que nadie la encuentra. ¿Acaso no hay quién pueda ordenar y sacar adelante a nuestro querido México? ¿dónde están las autoridades?

Los días transcurren sin que haya una esperanza real de que haya una verdadera transformación para el bienestar general, todo parece indicar que las once Reformas Estructurales de nada servirán. Cada quien acarrea agua a su molino, la desunión avanza y el país se hunde, por supuesto, con nosotros adentro.