Rumbo Político

Los cascos azules

El presidente Enrique Peña Nieto, en su intervención en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, dijo que México regresa a las misiones de paz, por lo que enviará personal militar, médicos, observadores y enfermeros para cumplir labores humanitarias.

El jefe del Ejecutivo expresó que el gobierno mexicano valora y apoya este instrumento de la ONU que ayuda a naciones vulneradas para que superen conflictos y puedan crear condiciones de estabilidad mediante acciones de reconstrucción, asistencia humanitaria y seguridad.1

Enrique Peña expuso: "nuestra participación será atendiendo a un mandato claro del Consejo de Seguridad y estará apegado a los principios normativos de política exterior establecidos en nuestra Constitución".

La participación de nuestro país en la OMP será gradual en términos cuantitativos y, en el tipo de labores en las que asistirá, podrá enviar a dichas tareas a personal civil, observadores políticos, asesores electorales y especialistas en derechos humanos que apoyen en diferentes campos a países vulnerados.

La Organización de las Naciones Unidas fue fundada hace 69 años, ha cumplido cabalmente con su cometido como institución de equilibrio y apoyo a pueblos que han sufrido excesos de poder de sus gobernantes, apoyándolos en materia de seguridad social y brindándoles garantías -sobre todo- a los ciudadanos más desvalidos.

Afortunadamente un número importante de naciones del orbe han sufrido transformaciones benéficas, emancipándose de sus verdugos, desterrando a sus malos gobiernos, han evolucionado logrando bienestar colectivo y poniéndoles un alto a las violaciones de sus derechos humanos.

Para seguir logrando estos cometidos, se deben construir consensos, como bien lo dijo el presidente Peña Nieto, aunque afirmó que no será fácil lograrlo ya que se necesitan romper inercias y cambiar paradigmas e intereses radicales.

El primer mandatario asumió la presidencia de la Alianza de los Gobiernos Abiertos, mencionando que el combate a la corrupción debe ser frontal, no nada más en nuestro país, sino en todo el orbe. Es bien cierto que en México es un cáncer que tenemos que erradicar ya que se asegura que forma parte de nuestra cultura y desarrollo; es una mala práctica cotidiana de la que muchos mexicanos se expresan así: "el que no tranza no avanza".

La corrupción, desafortunadamente, la encontramos en los tres niveles de gobierno, así como en la iniciativa privada, es una práctica a nivel nacional.