Rumbo Político

Vitalicia deuda bancaria

Atrece años de distancia que el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, realizara el rescate bancario por la escandalosa cantidad de ¡687 mil 844 millones de pesos!, a través del recién creado Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), la deuda sigue creciendo, debido a que solamente se han amortizado intereses, dejando pendiente el capital de dicho monto, lo que la ha convertido esta deuda, prácticamente, en impagable.

Sin lugar a dudas, fue una decisión tomada –sobre las rodillas-en esa época y que la LVIII Legislatura de la Cámara de Diputados Federal aprobó finalmente.

Esta escandalosa cantidad ha crecido ¡130 mil 871 millones de pesos!, de 1999 al día de hoy.

Este severo problema financiero ha hecho que en el Presupuesto de Egresos de la Federación, se destine un alto porcentaje a los Programas de Apoyo a Ahorradores y Deudores de la Banca, lo que ha propiciado una erogación de 454 mil 844 millones de pesos durante los periodos de diciembre de 1999 a junio de 2013.

Dicha cifra constituye más de la mitad de los pasivos totales del Instituto de Protección al Ahorro Bancario, que sirven para resguardar a los ahorradores, pero -sobre todo- para abonar a los intereses de la deuda del rescate bancario.

Recordemos aquellas frases de algunas décadas que fueron del dominio público: banqueros ricos, bancos. Aunado a que muchos empresarios sacaron beneficios de esta decisión zedillista y siguieron tan campantes.

Tampoco se nos olvida, el error de diciembre de 1994,(al inicio de la administración de Ernesto Zedillo) cuando un secretario de su gabinete a quien le costó su salida del mismo, les avisó a los empresarios clandestinamente el día 19 de dicho mes, que se iba a devaluar el peso frente al dólar.

Sin rubor alguno, Carlos Salinas de Gortari salió al paso, explicando que era culpa totalmente del régimen en turno. Algo por demás absurdo, debido a que la economía del salinato siempre estuvo sostenida sobre alfileres, quien se ufanó al señalar que nuestro vapuleado y endeble país ya formaba parte del primer mundo, por haber firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (¿?).

Por lo pronto, nos encontramos en una encrucijada ya que el crecimiento económico para este año es de un raquítico 1.2 por ciento, ojalá los “genios” de las finanzas mexicanas se pongan a trabajar eficientemente y salgamos de este marasmo político, social, económico, y, lo que -usted apreciable lector- desee agregar.