Rumbo Político

Indignación contra de Miguel Ángel Mancera

La indignación ciudadana en contra de Miguel Ángel Mancera va en crecimiento, ya que a pesar de que lo niegue y perredistas se empeñen en justificarlo, el jefe del gobierno del Distrito Federal, dejó ya de hace tiempo, constancia de su incapacidad política y fue rebasado por los graves conflictos que enfrenta la capital de la república.

Y es que Mancera no ha podido con el “paquete” que le endosó Marcelo Ebrard, porque además de no tener operadores políticos, no sabe cómo resolver lo que tiene enfrente.

El miércoles 2 del presente, por la tarde, los habitantes de la gran capital quedaron pasmados de ver la serie de vejaciones de los vándalos disfrazados de estudiantes, que golpearon hasta saciarse a los granaderos que salvaguardaron la integridad de miles de ciudadanos, quienes por sus diversas ocupaciones, tuvieron que ser testigos oculares de las fechorías cometidas por centenas de gandules.

Esos que se apostaron en Paseo de la Reforma y avenidas aledañas para patear lo que a su paso querían, causaron rabia e impotencia por la violación sistemática del estado de derecho, cometida en contra de quienes habitan o trabajan en la ciudad de México.

Y es que aunque lo nieguen los miembros del gobierno de Mancera, los granaderos, la ciudadanía y los mexicanos en general, estamos hartos de esa dizque peculiar forma de “gobernar”, en la cual el propio jefe capitalino reitera que persistirá la libertad y nadie será reprimido si se manifiesta de “forma pacífica” en el entorno del Distrito Federal.

Como buen demagogo que es, el doctor en derecho también niega esos hechos violentos que millones de mexicanos observamos y que quiere hacer creer a sus paleros y abonados, “todo está bajo control”.

Lo más lastimoso del asunto es que la violencia sigue en crecimiento en la ciudad más poblada del mundo, sin que nadie, ni los propios mandos policiales, son capaces de exterminarla.

La violencia de los protagonistas de la tarde de ese mal apostillado “2 de octubre no se olvida”, dejó consternación y rabia porque la ciudad deambula entre la impunidad y la incertidumbre, sello que ha caracterizado a MAM a lo largo de sus diez meses al frente del regimen que lo vio llegar con otro esquema que sus impulsores le hicieron creer a más de 8 millones de habitantes.

Claro está que la publicidad de su entonces brillante equipo de publicistas y de periodistas que hicieron soñar al propio Mancera de que alcanzaría la “gloria eterna” con el triunfo del 7 de julio de 2012, fue pura llamarada de petate. Pero esos tiempos, ya pasaron y no volverán.

Por supuesto que si Mancera persiste en mantener ese plan, de no parar a los vándalos y casi pedirles perdón por el grave trastoque al órden público y a las instituciones, el Distrito Federal será, en breve, tierra de nadie, donde como en el tiempo de las cavernas, la máxima será “ojo por ojo”.

En otro orden. Antenoche falleció Raúl Torres Barrón. Gran periodista, singular analista político y mejor amigo. Dejó constancia de esa labor de reportero que, en verdad, le apasionaba. Para sus familiares, mi sentido pésame. Y para su hermano, Desiderio Torres Barrón, mi hermano del alma, mi abrazo fraterno en tan difícil trance.