Rumbo Político

Desorganización en el INE

Todo parece indicar que el Instituto Nacional Electoral (INE) es candil de la calle y oscuridad de su casa, porque están perpetuando puestos que únicamente eran de apoyo; la presión presupuestal es la principal carga por el elevado costo a este instituto que preside con muchas deficiencias e ineficacias Lorenzo Córdova, junto con su Consejo General que dejan mucho que desear en su gestión.

Resulta que la misma Contraloría del instituto, critica acremente la "desorganización del crecimiento institucional", por lo que sugiere simplificar el tabulador de cargos y anteponer criterios de capacidad a filias y afectos, práctica común en nuestro país, en todo lo que huela a gobierno federal y sus respectivas dependencias, sin olvidar a los gobiernos estatales y municipales.

Los consejeros se fijaron básicamente en las onerosas rentas inmobiliarias, pero han permitido la duplicidad de funciones e incorporación a la plantilla permanente de trabajadores eventuales que habían sido contratados únicamente para las elecciones, lo que la Contraloría General ha llamado "debilidades administrativas del INE".

A pesar que el documento no especifica el número de plazas que duplican funciones, hace mención que en el año 2004 la plantilla por nómina era de 9 mil 07 trabajadores; la de honorarios ascendìa a 4 mil 145 trabajadores. El año pasado la de trabajadores constaba de nueve mil 539 empleados, mientras que la de honorarios se elevó descomunalmente a 14 mil 987 empleados, lo catastrófico de este incremento es que a dicho instituto, nadie les dice nada y no hay cómo frenar este abuso desmedido.

Otro exceso del Instituto Nacional Electoral, es el pago de rentas de inmuebles que asciende a más de 300 millones, que constituye otra presión presupuestal como lo señala en su informe la Contraloría General del INE.

En dicho informe también se critica el argumento del crecimiento del INE por las necesidades planteadas por las reformas electorales, al citar que se llevó a cabo un análisis de los contenidos de la Legipe y el reglamento interior del instituto, a efecto de comprobar el alcance, contenido y consistencia.

Se encontró que tanto en la ley como en el reglamento se refieren a atribuciones "aparentemente complementarias" entre distintas unidades responsables, "que pudieran representar duplicidades de esfuerzos, ineficiencias y elevados gastos de operación, si la "codayuvancia y colaboración" no se delimitan con claridad.

El argumento es el de siempre cuando no se quiere aceptar la responsabilidad en nuestro país: se ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.