Rumbo Político

Desánimo ciudadano

Debido a la complicada situación por la que atravesamos los más de 115 millones de mexicanos, en lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, no se vislumbra mejoría alguna. De acuerdo a una encuesta nacional, 58 por ciento de los entrevistados, de los distintos estratos sociales, no está de acuerdo en la forma de gobernar del Jefe del Ejecutivo y solamente 39% avala su gestión.

Por tal motivo, la ciudadanía reprueba la forma en que se conduce a México porque, hasta hoy, no se tienen los resultados esperados ni lo prometido en la campaña.

A 17 meses de haber a sumido el poder, los gasolinazos siguen los primeros sábados de cada mes y nadie los detendrá; la creación de cientos de miles de empleos bien remunerados siguen sin ser realidad; el alto a la delincuencia organizada (en todas sus modalidades) tampoco llega; las Reformas Estructurales, aunque aún faltan sus leyes secundarias -sobre todo en la Energética- tampoco dejaron satisfecha a la sociedad, porque si llega a consumarse tendrá efectos positivos hasta dentro de 10 años.

Anteriormente, las mediciones de las empresas especializadas tardaban hasta tres años en cambiar, hoy en día sólo tres meses. El sentir y la indignación de los mexicanos, quienes siguen puntuales los acontecimientos nacionales, no logran conectar con la actual administración por las imposiciones y, en cuanto a promesas de campaña, siguen en promesas, el poder adquisitivo es raquítico, no hay liquidez y medio circulante, etc.

Al parecer al gobierno en turno no le interesa que la ciudadanía tenga dinero en sus bolsillos para gastar y adquirir los insumos necesarios y obtengan el bienestar deseado.

Como lo apunté en este mismo espacio, tenemos 44 años esperando que un líder, político, estadista o quien ocupe la presidencia de la república logre cohesionar con todos los gremios y fuerzas políticas (partidos, empresarios, organizaciones civiles, sindicales) para que juntos diseñen un verdadero programa global nacional de desarrollo, en el que enmarquen todos los rubros y tomen en cuenta a la ciudadanía porque, hasta nuestros días, han demostrado que el último beneficiado es, precisamente, el mexicano.

Aún se tienen esperanzas en que la administración del mexiquense retome el rumbo. La calificación promedio que le dan a Enrique Peña los ciudadanos por su forma de gobernar es de 5.9%; la más alta de 6.7%; que debe preocuparle tanto a él como a su equipo de colaboradores.

Recordemos que sigue la alternancia en el poder, el PRI ha perdido en dos ocasiones consecutivas la presidencia; al paso que vamos, puede haber una tercera ocasión, a pesar que estamos a un poco más de cuatro años del cambio de estafeta. ¡Aguas!