Rumbo Político

Crisis petrolera

Por lo visto, la Expropiación Petrolera, decretada por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, en un día como hoy, pero de 1938, ha llegado a un ciclo irreversible. Petróleos Mexicanos, atraviesa por el peor momento de su historia, debido a la deuda que asciende a ¡un billón 143 mil millones de pesos! al cierre del año anterior y que es la deuda mayor en la historia de la ex paraestatal.

Lo más lamentable de esta delicada situación financiera, es que en tan sólo 12 meses, (de 2013 a 2014), la deuda de la llamada "nueva empresa productiva del Estado" se incrementó en 35.9 por ciento: los ingresos totales de Pemex fueron de 1 billón 588 mil millones de pesos, pero con los descuentos de costos de ventas, gastos generales y financieros además de las pérdidas por el tipo de cambio y otros más, la empresa tuvo utilidades por 482 mil 316 millones de pesos, según su reporte financiero anual.

Un obstáculo de dichas ganancias, es el pago de derechos e impuestos que sumaron 746 mil 136 millones de pesos y reporta una pérdida neta de 263 mil 819 millones de pesos. Aunado a lo anterior, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, fijó un "aprovechamiento para la nación a cargo de Pemex de 50 mil millones de pesos. (¿?).

Con estos pasivos, el recorte anunciado al presupuesto de 2015 y ya de 2016, se avecinan tempestades en las inversiones de capitales extranjeros, en la producción, desabasto de energéticos y se profundizará más la crisis económica y por ende todos los sectores sociales del país, serán más vulnerables.

CAPUFE Y NADA, MEJOR NADA

Le comento -apreciable- lector que el sábado anterior, venía de regreso con la familia por el periférico de Polanco rumbo a Naucalpan, normalmente tomo el segundo piso (en la Defensa Nacional), en ésta ocasión como iba muy saturado, decidí hacerlo por los carriles centrales; tomé el de la izquierda, el que da al muro de contención, todo iba bien, a velocidad moderada, fluido, pero de repente, al salir del puente a la altura de Conscripto, ¡zas!, las dos primeras coladeras abiertas, sin rejillas; caímos en ellas sin poder esquivarlas, y a los pocos segundos, lo inesperado, se tronaron las dos llantas izquierdas, un amortiguador y se alcanzó a averiar la dirección hidráulica, afortunadamente maniobré y pudimos salir a los carriles laterales, con el vuelo llegamos hasta la banqueta del periférico. El siguiente paso, llamarle a una grúa con plataforma para que remolcara la camioneta.

Detrás de nuestro percance, en escasos cinco minutos, cayeron en esos mismos hoyancos, doce autos más de todas las marcas. Y como siempre, la autoridad irresponsable, léase Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), brilló por su ausencia. ¿Qué sigue?, entablar una demanda por daños.