Rumbo Político

Consulta populista

Sin lugar a dudas, el dardo lanzado hace tres semanas por el PRI a sus comités estatales y municipales para que realizaran una consulta popular a nivel nacional en la que recabaron poco mas de seis millones de firmas de la ciudadanía para solicitar a consulta popular y eliminar 128 legisladores plurinominales (100 diputados y 28 senadores) en las siguientes legislaturas, dio en el blanco.

Si bien es cierto que las opiniones de millones de mexicanos reprueban los trabajos de los legisladores en el Congreso de la Unión y en las Cámaras locales, pues no gozan de la confianza ciudadana; los cuerpos policíacos gozan de mejor simpatía que los mismos representantes populares.

Para llevar a cabo la consulta, a los tricolores se les olvidó que en las últimas décadas los cerebros de sus bancadas, en ambas Cámaras (de Diputados y Senadores), han llegado por la vía plurinominal, destacando ex secretarios de estado y ex gobernadores, quienes por su experiencia y trayectoria política son los grandes artífices de las negociaciones más finas y álgidas frente a los líderes de los grupos parlamentarios de oposición.

Algunos priistas creen que los tiempos políticos han cambiado y que con esta medida populista alcanzarán los triunfos suficientes en los 300 distritos electorales en los que está divida la república, para conservar la mayoría en la cámara de diputados en los comicios de 2015.

Se les olvida a los tricolores que los habitantes de todo el territorio nacional, cobran facturas inmediatas a los malos gobiernos sin importar al partido que representan, es por ello que todos los institutos tendrán que seleccionar a sus mejores hombres y mujeres y, con mayor razón, por la equidad de género.

Los comicios intermedios que se llevarán en nuestro país en junio próximo, serán atípicos, porque a los ciudadanos ya no les interesa votar por determinado partido, sino por el candidato que garantice los atributos suficientes y mayor seguridad a la hora de gobernar.

No se puede dejar de lado que, derivado de los malos resultados de las administraciones en turno (en los tres niveles de gobierno), orillarán al ciudadano al inminente abstencionismo que se incrementará pavorosamente; se estima que solamente sufragará 35 y como máximo 40 por ciento de los mexicanos. El hilo se revienta por lo más delgado.

El caos social permea a nivel nacional motivado porque los gobiernos municipales, estatales y el federal no cuentan con oficio político, derivado del considerable número de funcionarios ineficaces que no reúnen el perfil ni la experiencia suficiente para desarrollar eficientemente sus cargos, reprobando la confianza ciudadanía.