Rumbo Político

¡Barbajanes desbordados!

Sigue siendo inconcebible que un puñado de barbajanes tenga de cabeza a los tres niveles de gobierno de nuestro supermadreado país.

El día lunes les tocó a los gañanes “maistros” de Cancún, Quintana Roo, quienes protagonizaron escenas por demás irritadoras para cualquier ciudadano que tenga sentido común, ya que se armaron con piedras, palos, vallas, y lo que encontraron a su paso, para tratar de ingresar por la fuerza a las instalaciones del Palacio Municipal de Benito Juárez, enfrentándose violentamente con un batallón de la policía local, dejando a 24 personas lesionadas y 58 detenidos. Seguramente los dejen salir bajo fianza a pesar de ser tan violentos.

Estos iracundos “ciudadanos” no pueden ser los que “eduquen” a nuestra niñez, deben ser cesados inmediatamente y dar paso a profesores que amen un poquito su carrera, a México y que estén comprometidos con la educación, porque sencillamente vamos en franco retroceso y como lo señalé en este mismo espacio la semana anterior, en caída libre.

Nuestros gobernantes, (de todos los niveles y todos los partidos), han declarado continuamente sin sustento alguno: “nadie por encima de la ley”; demagogia pura y absurda mentira. La realidad es otra, les permiten todo tipo de bajezas, los patrocinan, porque a cualquier movimiento “negocian”, es decir, les dan maletines repletos de dinero para que “se tranquilicen”.

Para muestra un botón: el otrora nefasto movimiento antorchista, aquí en el Estado de México, que cuando sale a la vía pública paralizan a Toluca, la capital del Estado de México, y municipios conurbados con sus “protestas” para que les llenen las talegas de billetes y sus demandas sean cumplidas e irse con sus “líderes” quienes son auténticos sinvergüenzas.

Es el momento exacto por parte de los tres niveles de gobierno, de poner orden, de no permitir que grupúsculos infiltrados y patrocinados por los permanentes detractores del sistema, que están a favor de nada y en contra de todo, se les aplique el rigor de la ley.

Por lo pronto, el crimen organizado en todas sus modalidades, sigue su curso, no podemos olvidar los devastadores fenómenos naturales que cada vez cobran más fuerza y a su paso han dejado a cientos de miles de damnificados en muchas entidades.

Tampoco se nos olvidan los eternos inconformes que no aportan un carajo a la sociedad. Y nadie, pero nadie, pone orden. Hasta cuándo tomaremos un rumbo hacia la paz, el desarrollo y el crecimiento económico. Tal vez nunca lo veremos.