Al Derecho

“El triunfo de las ciudades”

En el libro de ese nombre, Edward Glaeser, profesor de Harvard, sostiene la tesis que todas las ciudades prósperas tienen una cosa en común, atraer a personas inteligentes y permitir que colaboren unas con otras ya que sin capital humano no hay vida próspera.

Las ciudades han encontrado diferentes formas de atraer a la gente con talento, afirma Glaeser; en algunos casos lo que atrae a las personas cualificadas es el poder político en estado puro o unas políticas sensatas que favorezcan al sector empresarial (Tokio, Hong Kong, Singapur); en otras, una larga tradición de enseñanza superior sigue cosechando frutos (como en Boston), en algunas, su calidad de vida, como en Paris; de ahí que no existe una fórmula única que conduzca al prestigio urbano sino que muchas veces las fuentes de la prosperidad son muy específicas en cada país.

El tema central de este libro es que las ciudades multiplican las facultades de la humanidad, sostiene su autor que el mayor talento de nuestra especie consiste en la capacidad que tenemos de aprender de los demás y aprendemos de forma más profunda y más a fondo cuando nos vemos cara a cara, los logros de las ciudades benefician a todos y las ideas que surgen ahí acaban difundiéndose más allá de sus fronteras y enriquecen al resto del mundo.

La ventaja de ciudades bien administradas y gobiernos eficaces es mucha ya que en gran parte del mundo se padece unos gobiernos espantosos, al explicar el caso de Singapur, afirma que no existe grado de comparación con ninguna ciudad europea, india, china o estadunidense respecto del grado del control político que ahí existe, lo que en unas cuantas décadas ha permitido vencer la miseria y corrupción y ahora es un ejemplo mundial de buen gobierno.

La competencia que existe entre los gobiernos locales para atraer a personas y a empresas es saludable ya que hace que las ciudades ofrezcan mejores servicios y bajen los costos, y afirma que los gobiernos no hacen ningún bien favoreciendo a ciudades concretas, del mismo modo que no hacen ningún bien rescatando a empresas o industrias concretas, para él es mucho mejor que las empresas compitan entre sí y también es mucho mejor que las ciudades descubran sus propias ventajas competitivas.

Para el autor del libro El triunfo de las ciudades, la inmigración urbana es fundamental para la prosperidad urbana, las ciudades son buenas para los inmigrantes y estos lo son para las ciudades que se benefician de la afluencia de talento y la diversidad de culturas, pero no lo son la dispersión urbana y la dudosa preocupación por el medio ambiente, políticas que son muy cuestionadas en este trabajo.

De todos los factores que influyen en el triunfo de las ciudades ninguno tiene la importancia de la educación, la política educativa es un ingrediente fundamental de la prosperidad urbana. Glaeser cita a Thomas Jefferson que escribió: “Si una nación espera ser ignorante y libre en un Estado civilizado, espera lo que nunca fue y nunca será”.

Aunque lanzar vivas a la educación es fácil, lo difícil es mejorar los sistemas escolares, diversas investigaciones indican que en sí mismo invertir dinero en el problema logra muy pocos resultados (México sería el mejor ejemplo de este tipo de políticas), la calidad de la enseñanza es el elemento más importante para la prosperidad urbana, el capital humano, es decir el talento del personal docente hace la diferencia, la mejor forma de crear una ciudad inteligente es crear escuelas que atraigan y formen a personas capacitadas.

Aunque no se menciona en ese libro, el gasto público tiene un papel importante en el bienestar de las ciudades; el Distrito Federal en el 2014 ejercerá 156,000 millones de pesos (20,000 para subsidiar el Metro), ese presupuesto es casi el doble que los 83,000 millones que tendrá el estado de Jalisco (con solo 15 por ciento menos de habitantes) y es un 96.8 por ciento más que los 4,900 millones que ejercerá el Ayuntamiento de Guadalajara cuya población  representa el 17 por ciento de la del Distrito Federal.

No cabe duda, la población, el dinero y la inteligencia están mal repartidos, incluso en las ciudades mexicanas.

csepulveda108@gmail.com