Al Derecho

Derrota dolorosa

Una gran disculpa por lo desacertado de mi pronóstico sobre la elección presidencial en Estados Unidos, la contundente victoria que concedía a la señora Clinton fue una dolorosa derrota, pero así sucede en los procesos electorales, algunas veces el comportamiento de los electores es más emocional que racional.

Mucho se dice de la equivocación de las encuestas, pero más nos equivocamos quienes hicimos pronósticos, el mayor error de las encuestas fue que adjudicaban Pennsylvania y Michigan a Clinton, estados que ganó Trump; los analistas esperaban (y deseaban) que éste no ganara en Florida ni en Ohio, que junto a Arizona, Carolina del Norte, Iowa, Nevada y Colorado las encuestadoras los pusieron como indefinidos, y salvo en estos dos últimos que ganó Clinton, en los otros cinco el republicano fue mayoría.

La victoria de Trump se fincó en haber ganado cuatro estados, Pennsylvania y Michigan que teóricamente eran demócratas, y Florida y Ohio, los más importantes de los indecisos, tan solo esos cuatro estados le dieron 83 votos electorales que son los que marcaron la diferencia en esta elección.

Respecto del voto popular la mayoría de las encuestadoras daban mayoría de votos a Clinton, y así fue, ella obtuvo el 47.7 por ciento mientras que Trump alcanzó el 47.5 por ciento, las decenas de miles de votos menos no son tan significativos entre los más de 125 millones de votos totales emitidos, pero en cualquier otro sistema la electa hubiera sido la señora Clinton, no así en los Estados Unidos en donde por su peculiar mecanismo, esta será la quinta ocasión en que será presidente el candidato que obtuvo menos votos ciudadanos.

El periódico El País, citando como fuentes al Washington Post y al New York Times, muestra que el triunfo de Trump se fincó en el medio rural y en ciudades poco pobladas, no ganó en ninguna ciudad de más de un millón de habitantes, y aun cuando obtuvo mayoría de votos en 29 estados solo triunfó en nueve capitales estatales (en Washington solo alcanzó el 4.1 por ciento de los votos).

De los votantes con ingresos menores a 30,000 dólares anuales Clinton obtuvo el 53 por ciento de los votos; los electores que ganan entre 50,000 y más de 250,000 dólares anuales otorgaron un 48 por ciento de sus votos a cada candidato.

En ese reportaje se dice que el 58 por ciento de los protestantes, el 81 por ciento de los blancos evangélicos, el 52 por ciento de los católicos y el 24 por ciento de los judíos votaron por Donald Trump; el 71 por ciento de los judíos y el 68 por ciento de los agnósticos votaron por Clinton.

El 53 por ciento de los hombres votó por Trump, el 41 por Hillary, un seis por ciento por otros; contra lo que se pensaba, el 42 por ciento de las mujeres votó a favor de Trump, de éstas más de la mitad de las de raza blanca lo hicieron en favor del candidato republicano. El 58 por ciento de los blancos votó por Trump; el 88 por ciento de los negros por Clinton y solo el 8 por ciento por Trump, el 65 por ciento de latinos por Hillary y el 29 por ciento por Trump.

Los hombres casados votaron en un 37 por ciento por Clinton y un 58 por ciento por Trump; de las mujeres solteras un 62 por ciento lo hizo por Hillary; el 78 por ciento de los LGTB votaron por Clinton.

Un dato que refleja la contundencia de su derrota es que Hillary obtuvo diez millones de votos menos que los que ganó Obama en el 2012 y seis millones menos que los que éste ganó en el 2004, a pesar de que Trump obtuvo menos votos que los candidatos republicanos derrotados en el 2008 y en el 2012.

No obstante que Clinton gastó más del doble que Trump, que tuvo muchísima más publicidad y de que su equipo era diez veces más grande que el de los republicanos, la candidata demócrata fue derrotada, este dato es muy importante a tener en cuenta por quienes consideran que tener una estructura electoral muy amplia y recursos financieros ilimitados es suficiente para ganar una elección.

Otras victorias de importancia, el Partido Republicano ganó la mayoría de los 435 representantes; en el Senado seguirá mantendrá una ventaja muy exigua (dos o tres senadores); y de las gubernaturas en juego, obtuvo la mayoría de éstas.

La derrota de Clinton fue una respuesta del enojo de la población estadounidense, reacción que debe tomarse muy en cuenta como un aviso de lo que puede suceder en el 2018 en México.

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