Al Derecho

Las ciudades

El crecimiento de las ciudades es un fenómeno universal, más de 3,500 millones de personas, la mitad de la población mundial, viven en ciudades, realidad que provoca importantes problemas de orden social, cultural, político y económico.

La concentración urbana es de tal magnitud que en tan solo 600 ciudades del mundo se produce el sesenta por ciento del PIB global, lo que resulta asombroso tomando en cuenta que el planeta tierra tiene 40,000 kilómetros de circunferencia y 510 millones de kilómetros cuadrados de superficie, y  más sorprendente es saber que toda la humanidad cabría en el estado de Texas, en donde cada uno de nosotros podría vivir en una vivienda unifamiliar.

Esa aglomeración de personas que viven y crean riqueza en un espacio de territorio reducido es un hecho que se repite en casi todos los países,  Edward Glaeser, profesor de economía de la Universidad de Harvard y Director del Taubman Center dedicado a estudios de gobiernos estatales y locales, en su magnífico libro El triunfo de las ciudades (Taurus, 2011) apunta que en los Estados Unidos más de la mitad de los ingresos están concentrados en veintidós áreas metropolitanas y que 243 millones de estadounidenses se concentran en el tres por ciento urbano del país, lo que no deja de ser contradictorio, (una tercera parte del PIB mexicano se concentra en la zona metropolitana del D.F.).

Según datos del propio Glaeser, tan solo en Nueva York, ciudad en la que creció y que describe como el paradigma urbano, el 40 por ciento de las nóminas de Manhattan procede de los servicios financieros y apunta que en el pequeño espacio de manzanas entre las calles 41 y 59 laboran más de 600,000 personas (que representa más que el total de empleos de los estados de New Hampshire o Maine) y que en el 2010 el salario semanal promedio era de 2,404 dólares, un 170 por ciento más que la media estadounidense. 

Nada más lejano de la realidad que en las ciudades exista trabajo bien pagado para todos los habitantes, desde hace 2,500 años Platón, en su obra La República dijo, “toda ciudad, por pequeña que sea, se divide en dos, la ciudad de los pobres y la ciudad de los ricos”. En nuestros días, dice Glaeser, las ciudades no están llenas de pobres porque empobrezcan a la gente, sino porque las ciudades atraen a los pobres con la perspectiva de mejorar su suerte y da la razón a todos los millones de personas que emigran de zonas rurales a las urbes ya que esa decisión es adecuada cuando se trata de encontrarle un mejor futuro a sus familias.

A Glaeser el estudio de las ciudades le resulta apasionante porque plantea interrogantes fascinantes, importantes y muchas veces perturbadoras. ¿Por qué las personas más ricas y las más pobres del mundo tantas veces viven los unos al lado de los otros?  ¿Cómo se deterioran ciudades antes florecientes? ¿Por qué tanta gente inteligente pone en práctica unas políticas municipales tan necias?

Esas preguntas las intenta responder analizando, entre otros aspectos, las razones que hacen exitosas a las ciudades, los problemas por lo que decaen, las ventajas de los barrios deprimidos (como las favelas de Río), la importancia de políticas públicas que resuelvan problemas, no que los agraven, las  consecuencias de la extensión de la dispersión urbana, y por encima de todo, destaca el valor que tiene el capital humano en cualquier parte del mundo.

Todas las ciudades han padecido y padecen problemas, Guadalajara en su mayor parte ha sido una historia de éxitos, pero hoy día su deterioro físico y moral nos obliga a todos a actuar, seguir rezando para que se superen las dificultades del presente y los retos de un futuro que ya nos alcanzó ayuda pero no es suficiente.

Vencer la ignorancia, desigualdad, hacinamiento, inseguridad y violencia social que tenemos exige la participación de todos los habitantes y no solo la acción de las autoridades; la historia demuestra que las ciudades prosperan cuando en ellas abundan pequeñas empresas, ciudadanos con buena formación, espíritu de servicio, que asumen el compromiso de cuidar los bienes públicos y tienen la conciencia que se debe contribuir a la felicidad colectiva.

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