Al Derecho

Asambleas partidistas

El Partido Revolucionario Institucional nació en 1929 como Partido Nacional Revolucionario (PNR), en 1938 cambió de denominación a Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y en enero de 1946 en plena campaña presidencial de Miguel Alemán se transformó en Partido Revolucionario Institucional (una consecuencia más de la masacre en la “Plaza de los Mártires” de la ciudad de León).

La primera asamblea fue convocada en el informe presidencial de Plutarco Elías Calles después del asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en julio de 1928, en esa asamblea fue designado candidato a la presidencia Pascual Ortiz Rubio, quien renunció a la mitad de su mandato, fue sustituido por Abelardo L. Rodríguez quien en 1934 entregó el poder al general Lázaro Cárdenas, esos tres candidatos, al igual que el presidente interino Emilio Portes Gil, fueron impuestos por don Plutarco, jefe máximo de la Revolución en ese tiempo.

Al PRI se le critica por haber ganado tantas elecciones, pero debería reconocérsele que México es el único país que en 83 años ha elegido catorce presidentes de la República (dos del PAN), todos ellos han asumido el cargo –y lo han transmitido- de manera pacífica y puntual cada seis años y ninguno de ellos (hasta ahora) se ha enfermado, ha quedado incapacitado, ha sido depuesto o ha fallecido, relevos institucionales que no tienen parangón en ninguna nación.

Un hecho singular en la historia del PRI es que ninguna de las 45 personas (3 de ellas mujeres) que han dirigido el Comité Nacional (con excepción de Cárdenas) ha sido electo presidente de la República, y que en 83 años solo dos presidentes de ese partido fueron postulados pero no alcanzaron la presidencia, Luis Donaldo Colosio fue asesinado en la campaña de1994 y Roberto Madrazo ganó el tercer lugar en la carrera del 2012.

Esta historia contradice la práctica política usual en la mayor parte del mundo, ya que lo normal es que quienes son los líderes del partido sean los candidatos que concurran a las elecciones y en caso de obtener el triunfo sean ellos quienes presidan el gobierno, así sucede en América Latina, Asia, y sobre todo en los sistemas parlamentarios.

Otra característica de este partido desde el día que nació, es que el presidente de la República en turno designe a su sucesor. El general Cárdenas escogió al general Manuel Ávila Camacho (último militar electo) a pesar de la abismal diferencia ideológica entre ambos; después, entre 1940 y 1970 (con excepción de López Mateos) la designación recayó en los secretarios de gobernación Miguel Alemán, Ruiz Cortines, Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

A diferencia de esos treinta años, ninguno de los cinco presidentes de la República del PRI entre 1970 y el 2000 habían sido candidatos a un cargo de elección popular y (salvo LEA) ninguno procedía de gobernación. Oh paradoja, Francisco Labastida, el candidato que perdió la elección en el 2000 había sido gobernador y secretario de gobernación.

En las veintiuna asambleas y convenciones del PRI, además de postular candidatos a la presidencia también se han aprobado de manera frecuente cambios a la Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos, de ahí el interés de lo que suceda en la XXII Asamblea que se celebrará en estos días, en la que se definirán los requisitos y método de designación de quién será el candidato presidencial para el 2018 y seguramente se abrirá la posibilidad de que participen ciudadanos sin militancia partidista.

Si origen es destino, la costumbre de que quien detenta el poder presidencial designe a su sucesor es una prerrogativa o regla no escrita que sigue vigente, de ahí que no queda duda, el presidente de la República será el factor determinante para designar al candidato del PRI, así ha sido siempre, aún en los peores momentos, como en 1994, en donde se impuso a un joven economista que no era precisamente un distinguido priista.

El hecho que solo tres expresidentes del PRI hayan sido postulados a la presidencia de la República demuestra que la oposición a que el próximo candidato sea alguien sin carrera de partido no tiene mucha justificación. Es importante tener en cuenta el consejo del ex candidato Labastida, el PRI debe evitar desgastarse –y desgarrarse- en una contienda interna que lo debilite y divida.

La importancia de tener un candidato competitivo lo demuestra el pragmatismo del PAN-PRD que han obtenido triunfos electorales postulando a ex priistas, y ahora mismo pretenden formar un frente común para el 2018. Aquí en Jalisco, antiguos priistas y panistas se han aglutinado en las siglas del Partido Movimiento Ciudadano para contender bajo esas siglas.

Todo indica que en la política los principios y las lealtades ya no cuentan.

csepulveda108@gmail.com