Al Derecho

El arte de medrar

El francés Maurice Joly publicó el libro El arte de medrar, manual del trepador en 1867, a 150 años de su publicación muchas cosas se pueden extraer de esta obra, que como se dice en la nota del editor, se lee como un moderno catecismo sobre las condiciones que imponen el poder y el éxito a los hombres que pretenden escalar posiciones sociales y en el que elabora un perfil completo de los hombres y mujeres avenidos al poder.

Este libro fue escrito por un abogado de prodigiosa inteligencia, de feroz ironía y cuyas ideas siguen teniendo actualidad, lo escribió en prisión cuando compurgaba dos años de cárcel por la publicación de su afamado texto Diálogo en el inferno entre Maquiavelo y Montesquieu, (violenta sátira contra el emperador Napoleón III, el mismo que ordenó la invasión a México e impuso a Maximiliano), obra que sigue siendo éxito editorial.

Joly inicia diciendo que “cuando se mira al fondo del corazón humano, sólo se encuentran instintos contrarios a la igualdad; y estos instintos son los más violentos, pues se llaman orgullo, envidia, egoísmo, intolerancia, pasión por gozar y por dominar”, eso a pesar que los hombres ven  en la igualdad el primer título de sus pretensiones y el medio directo de elevarse por encima de los demás, sobre todo en el ámbito de la política y de la vida social.

A partir de estas ideas afirma que su visión de la sociedad se resume en parte del pensamiento de este libro. “La sociedad es un estado de guerra regido por las leyes”, el orden externo solo es aparente, en realidad, lo que se agita en el fondo de la vida social es la guerra, una guerra cuyos móviles no difieren en nada de lo que hace empuñar las armas a las naciones; cada cual medra en la vida en nombre de sus intereses y sus pasiones, en nombre de su naturaleza, que constituye su derecho individual.

Al exponer lo que llama elementos generales del arte de medrar, Joly habla del azar y de la mucha importancia que juega en la vida; de la necesidad de conocer a los hombres y utilizando el método aristotélico y cartesiano elabora una teoría de la fuerza moral, según él base del carácter humano, y por tanto el primer elemento que hay que valorar en los hombres ya que es el matiz que los distingue y es una facultad madre porque suele ir acompañada de una serie de facultades de primer orden que permiten actuar sobre el entorno, como la sangre fría, el disimulo, el juicio y la prudencia.

Respecto del carácter y los principios, elabora algunas clasificaciones diciendo que las especies de hombres son innumerables en su género, como las variedades de animales, y que el conocimiento de los hombres consiste en descubrir tanto sus acciones individuales y su lenguaje como en adivinar, en prever lo que harán en tal o cual circunstancia, de ahí la dificultad de un análisis y la perspicacia que requiere, porque saber lo que los hombres son capaces de hacer en tal o cual circunstancia determinada es sin duda alguna saber más de ellos que ellos mismos.

Aunque es verdad las dificultades que enumera Maurice Joly para conocer “realmente” a las personas, ¿cómo es posible que el pueblo ignore la verdadera personalidad de sus autoridades municipales, qué ninguna autoridad atiende debidamente las denuncias o quejas que se presentan, por qué se protegieron las acciones violentas, visibles negocios ilegítimos, ambiciones desmedidas y excesos de inmoralidad y frivolidad en el ejercicio del poder como se ha hecho evidente que sucedía en el municipio de Iguala?

La  terrible realidad que se vive en algunas regiones del país por la infiltración de la delincuencia organizada en el aparato estatal (preponderantemente en el ámbito municipal),  la escandalosa red de complicidades entre delincuentes y autoridades, las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos y la casi total impunidad por la falta de honestidad, valor e inteligencia de muchas de las estructuras del Estado son un lastre que tenemos que superar.

¿Hasta cuándo y cómo se podrá revertir esa atroz realidad? Elegir a personas de buena conducta que no tengan el propósito de medrar puede ayudar mucho.

 

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