Al Derecho

Washington 1914

El dominicano Pedro Henríquez Ureña fue un intelectual muy destacado que vivió en México, Cuba, Francia y Estados Unidos. Encontrándose de camino a Francia estalló la Primera Guerra Mundial por lo que se vio obligado a permanecer en Washington desde donde escribió, en 1914, varios artículos para el periódico Heraldo de Cuba, algunos bajo el seudónimo de E. P. Garduño.

Minerva Salido compiló en el libro Desde Washington, (FCE, 2004) esos artículos en los que Henríquez Ureña aborda temas como la invasión y retirada de las tropas americanas de Veracruz, las amenazas sobre el Canal de Panamá, la guerra en Europa, el proceso de la prohibición, la derrota para aprobar el sufragio femenino, el veto a una ley de inmigración y el descrédito de los congresos.

El presidente Woodrow Wilson (1913-1921) en aplicación de la Doctrina Monroe (1823) y bajo el principio de que Estados Unidos tiene el deber de coadyuvar a que se establezcan gobiernos legales, honrados y democráticos, ordenó la invasión de México y meses después la retirada, que provocó un coro irritado de los periódicos, hombres públicos, ex presidentes, que resonó en todos los estados de la Unión, pero, dice Henríquez, esa medida fue un remedio amargo y necesario con que se puso fin a los males de esa intervención ineficaz.

En relación a la guerra en Europa menciona que los Estados Unidos lograron atravesar con reposo y serenidad los cuatro meses iniciales, pero ese pacifismo y neutralidad abriría paso a la participación bélica y que los “apóstoles de la nueva diplomacia” estaban irritados porque en torno al Canal de Panamá rondaban buques ingleses burlando las precauciones de la neutralidad lo que los obligaba a defender el Canal, todo lo cual no dejaba de ser extraño para Wilson quien deseaba dedicar sus esfuerzos a organizaciones y reconstrucciones pacíficas, pero que vivía rodeado de inquietudes y amenazas de guerra.

Con emoción relata su asistencia a una de las sesiones “históricas” del Congreso en la que se votó el proyecto para prohibir la fabricación, importación y venta de bebidas alcohólicas en Estados Unidos y en virtud de que entonces no se alcanzó las dos terceras partes, la décimo octava enmienda que estableció la prohibición entró en vigor hasta enero de 1920. De igual manera narra la sesión en la que la Cámara de Representantes votó, negativamente, el sufragio femenino.

En el artículo “La inmigración”, Henríquez Ureña explica que el presidente Wilson vetó la ley de inmigración aprobado por el Congreso de los Estados Unidos por estar en contra de que se hubiera establecido como requisito que los inmigrantes supieran leer.

Al comentar la clausura del sexagésimo tercer Congreso dice que el país entero lanzó un suspiro de alivio, y se pregunta, ¿ha llegado a tamaño descrédito el sistema?, esas quejas ¿no serán provocadas por la corrupción, por las violaciones de los métodos legales y honrados?, él mismo responde, los métodos no sufren violaciones esenciales, todo marcha como cincuenta años antes pero existen dificultades invencibles en el sistema como el filibusterismo (discutir horas y horas para obstruir o ganar tiempo sin resultados concretos) y en conjunto, el mecanismo de los Congresos ha ido acomodándose a influencias peculiares de las fuerzas económicas del país, pero el pueblo, bajo la preocupación de problemas más inmediatos, no piensa en la raíz de éste y se limita a regocijarse cuando el Congreso descansa y no le mantiene en temor de sorpresas legislativas.

Es impresionante que en el 2014, cien años después, la frontera de los Estados Unidos esté altamente militarizada y fuera de control, que el Congreso no pueda aprobar una ley migratoria, que el Canal de Panamá esté amenazado por la inversión de China en Nicaragua, que el presidente Obama, quien al igual que Wilson obtuvo el premio Nobel de la Paz, no pueda resolver ni influir en los conflictos armados en Asia y Europa.

Es paradójico que si en 1914 se luchaba por prohibir el consumo de alcohol ahora se trabaja por legalizar la mariguana y si entonces se buscaba otorgar el voto a las mujeres ahora se pretende legalizar que cada persona pueda determinar su sexo.

El filibusterismo y las “influencias peculiares de las fuerzas económicas” en los Congresos parecen ser una constante en el tiempo y en el espacio.

 

csepulveda108@gmail.com