Al Derecho

Vida de los Santos

Una obra publicada en Londres entre 1756 y 1759 por el Reverendo Alban Butler con el título Las Vidas de los Padres, mártires y otros santos importantes; tomada de los monumentos originales y otros documentos auténticos; completadas con anotaciones de los críticos modernos e historiadores, es universalmente conocida como Las Vidas de los Santos de Butler. Esta obra fue editada, revisada y complementada por el padre Herbert Thurston, sacerdote jesuita, y el erudito Donald Attwater en las primeras décadas del siglo pasado.

Para tener una idea del trabajo realizado por ambos debe decirse que la obra original de Butler tenía 1486 biografías, en tanto que los cuatro volúmenes que en 1964 se publicaron en español gracias a la traducción del S.J. Wifredo Guinea y la editorial Collier’s International yJohn W. Cutle, S.A. contiene 2565.

El Cardenal José Garibi Rivera, entonces Arzobispo de Guadalajara, escribió en el prefacio: “En cada una de las vidas que aparecen en sus cuatro volúmenes se ha definido claramente lo que es historia en su sentido estricto y lo que es la leyenda; lo que consta en documentos dignos de crédito y lo que ha sido añadido o exagerado por una piedad ingenua que no pretendía hacer historia, sino narraciones piadosas, de acuerdo con su época”, lo que refleja con concisión el contenido de esta importante obra que tanto reconocimiento ha tenido.

En la introducción se señala que no es posible tener una obra exhaustiva ya que existe un buen número de martirologios, listas de reliquias y otros documentos sobre los cuales la Santa Sede, muy sabiamente, ha guardado silencio, y que la sola colección oriental y céltica de los llamados “santos” crearía un formidable problema a cualquier biógrafo. Por ejemplo, en el Martirologio de Gorman, una compilación del siglo XII, se encuentran 72 santos con el nombre de Colman, y en una edición reciente del Martirologio Romano hay 67 Félix.

Añaden que ni siquiera se puede llamar exhaustiva la obra de 60 volúmenes de los Bolandistas (sociedad fundada por el jesuita Jan van Bolland para realizar un estudio crítico de las biografías del Santoral) ya que no es fácil saber si se justifica el título de “Santos” o “Beatos” en algunos siervos de Dios cuya fama de santidad no se extendía más allá de una localidad y era algunas veces sólo ratificada tácitamente por un obispo.

En cuanto a los santos de los primeros mil años de la historia de la Iglesia, conocidos por sus virtudes o su martirio por el nombre de Cristo, señalan que no es fácil determinar quiénes de ellos deben reconocerse como santos, o como personajes históricos a los cuáles añadieron el prefijo de “santos”  ya que en muchos casos de estos no existe una bula de canonización u otra aceptación formal de la Iglesia.

A la lista de santos con nombres generalmente conocidos se agrega una extensa relación de nombres raros o infrecuentes, como Abdecalas, Abercio, Abibo, Abrogasto, Acisclo, Adauco, Agabo, Agatón, Bademo, Beunón, Bodo, Cromacio, Cronión, Cucufate, Cunegunda, Epafrodito, Equicio, Ercongota, Esmaragdo, Eunoico, Fótico, Fotina, Fotio, Fotis, Fulco, Fusca, Trifilo, Trifón, Trófimo y otros más igual de extraños o poco comunes entre nosotros.

Aunque existen muchos libros sobre la vida de los santos, Las Vidas de Butler está reconocida por los propios Bolandistas como la mejor obra, y así mismo, reconocen al padre Thurston (fallecido en 1939) como el maestro en la literatura hagiográfica y materias afines, por su seguro método crítico y enfatizan que no hay otro con mejores cualidades que él para responder al delicado trabajo de refundir la colección de Butler sin incurrir en el menosprecio de los lectores exigentes.

El objeto de esta obra se cumple cabalmente, pues como se advierte, su objeto principal es presentar una relación que proporcione datos cortos, fáciles de leer y verídicos de los principales santos que se veneran en la Iglesia occidental.

Por cierto, en esta obra aparecen 147 santos con el nombre de Juan, 13 santas con el nombre de Juana, 56 Marías (sin contar las decenas de advocaciones como virgen), 85 santos se llamaron Pedro, 45 Francisco, 8 Carlos, y para mi desagradable sorpresa, no aparece ninguno con el nombre de Alfredo.

 

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