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Seminario de Guadalajara

El Seminario Diocesano del Señor San José durante 318 años ha formado miles de sacerdotes, decenas (o centenares) de obispos, cuatro de los cinco Cardenales que ha tenido la Arquidiócesis de Guadalajara y muchos de los más notables hijos de esta tierra. Basta leer un poco de la historia del Seminario de Guadalajara para conocer algunos nombres de los hombres ilustres que pasaron por sus aulas y que han sobresalido como pastores, políticos, intelectuales, científicos o literatos.

Don José Garibi Rivera (1889-1972), Obispo auxiliar en 1929 y Arzobispo de Guadalajara desde 1936 hasta su muerte, consagrado como primer Cardenal mexicano por el Papa Juan XXIII en 1958 fue un personaje determinante del desarrollo de Jalisco en todos los órdenes en el siglo XX; sus sucesores, don José Salazar López, originario de Ameca (1910-1991) y don Juan Sandoval Iñiguez, además de brillantes alumnos, fueron rectores; don Francisco Robles Ortega también estudió en el Seminario de Guadalajara.

Francisco Severo Maldonado, José María Coss, José María Mercado, Francisco Primo de Verdad y Ramos y Pedro Moreno, destacados insurgentes, fueron alumnos del Seminario.

También lo fueron tres presidentes de la República, Anastasio Bustamante, José Justo Corro y Valentín Gómez Farías, médico jalisciense, fue personaje singular y contradictorio, en 1812 fue electo diputado a las Cortes de Cádiz, siendo diputado del Primer Congreso Constituyente en 1822 proclamó a Agustín de Iturbide como Emperador con quien se enfrentó al haber disuelto ese Congreso; entre 1833 y 1847 en cuatro ocasiones fue presidente de México, dictó las primeras leyes de reforma en 1833,  y fue el presidente del Congreso Constituyente de 1856 que expidió la Constitución de 1857.

Más de quince exalumnos del Seminario han sido gobernadores de Jalisco, entre ellos, Prisciliano Sánchez, quien en solo tres años de vida política fue diputado Constituyente en 1823, diputado al primer Congreso de Jalisco y primer Gobernador de Jalisco de enero de 1825 hasta su deceso en diciembre de 1826. Es penoso recordar que a su muerte, por animadversión del clero a su persona, no se le dijo misa en Catedral (solo un responso), después sus restos fueron profanados en Palacio de Gobierno y hoy día se desconoce el lugar en que se encuentran, Mariano Otero hace 170 años dijo, “ya es tiempo que Prisciliano Sánchez sea juzgado sin adoración y sin odio”.

Otros gobernadores exseminaristas fueron Manuel Antonio Cañedo, Ignacio Cañedo, Pedro Ogazón, Jesús López Portillo, Fermín González Riestra, Ignacio L. Vallarta (el mayor jurista jalisciense, también fue diputado constituyente en 1857 y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación), Leandro Camarena, Anastasio Herrera y Cairo, Pedro Tamés, Joaquín Angulo, Emeterio Robles Gil, José López Portillo y Rojas (destacado escritor y abuelo de JLP), Juan de Dios Robledo, Silvano Barba González y Jesús González Gallo.

Tres de los más notables abogados mexicanos del siglo XIX, Mariano Otero (en solo 33 años de vida alcanzó a ser presidente de un Congreso Constituyente, creador del Juicio de Amparo y autor de varios libros), Ignacio L. Vallarta y don Teodosio Lares fueron alumnos del Seminario de Guadalajara.

Los historiadores y escritores Luis Pérez Verdía, Gabriel Agraz, Agustín de la Rosa, José María Vigil, el padre Agustín Rivera, Enrique González Martínez, el padre Alfredo R. Plascencia, Mariano Azuela, Juan N. Pérez Vizcaíno (Juan Rulfo),  Arturo Rivas Sáinz, Adalberto Navarro Sánchez, Luis Sandoval Godoy, Ramón Mata Torres, Miguel González Gómez y Marcos Arana Cervantes, entre otros literatos, fueron alumnos del Seminario de San José.

Al igual que los benefactores Manuel López Cotilla y Dionisio Rodríguez; alumnos  reconocidos como sabios fueron Severo Díaz Galindo, el doctor Leonardo Oliva, el arquitecto Manuel Gómez Ibarra, el ingeniero Mariano Bárcenas, el doctor Pablo Gutiérrez y el doctor Salvador Garciadiego.

El Seminario de Guadalajara también ha dado santos, el Papa Juan Pablo II canonizó a quince sacerdotes egresados de sus aulas y dos alumnos más fueron beatificados en el 2005.

En tres siglos de existencia el Seminario de Guadalajara ha formado a miles de sacerdotes que han dedicado su vida a hacer el bien, de igual manera, ha sido la escuela en donde se han formado miles de personas que aunque no son tan notables como los mencionados, han destacado en diversos ámbitos.


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