Al Derecho

Secretarios

La Constitución Política del Estado Libre de Xalisco (desconozco desde cuándo y porque se escribe Jalisco) contenida en el decreto número 34 del Congreso Constituyente expedido “a 18 días del mes de noviembre del año del Señor de 1824, 4º. de la independencia, 3º.  de la libertad y 2º. de la federación”, promulgada en esa fecha por Juan Nepomuceno Cumplido en su carácter de Vicegobernador dispuso en su artículo 149 que “habrá un secretario en el estado que se titulará secretario del despacho del gobierno del estado, a cuyo cargo correrán todos los negocios del supremo gobierno del mismo estado, sean de la clase que fueren”.

La Constitución estatal actualmente en vigor no dice que ese funcionario estará a cargo de “todos los negocios del supremo gobierno”, pero dispone que “para el despacho de los negocios del Poder Ejecutivo habrá un servidor público que se denominará Secretario General de Gobierno y varios más que se denominarán secretarios del despacho del ramo que se les encomiende”.

Es sorprendente que en más de cien años solo un ciudadano que desempeñó el cargo de secretario de gobierno ha sido elegido gobernador de Jalisco, Silvano Barba González (1939-1943). Sin embargo, tres secretarios de gobierno fueron gobernadores sustitutos durante los últimos meses de los respectivos periodos, el licenciado Jesús Limón sustituyó al profesor Gil Preciado en  diciembre de 1964; don Francisco Rodríguez Gómez que había sido secretario del 17 al 28 de febrero de 1947 como resultado del desafuero del general Marcelino García Barragán concluyó el periodo de don Enrique Álvarez del Castillo a los 78 años y 41 años después de haber sido secretario; el licenciado Gerardo Octavio Solís Gómez después de unos meses como secretario de gobierno suplió al licenciado Ramírez Acuña en octubre del 2006; en los tres casos la sustitución fue porque esos gobernadores se incorporaron al gabinete federal.

Salvo la excepción del licenciado Barba, Jalisco ha tenido poca suerte pues ninguno de quienes han sido secretarios de gobierno hasta ahora ha resultado electo como gobernador no obstante que en 1995 y en 2012 dos ex secretarios contendieron pero no fueron favorecidos con el voto popular, como tampoco lo fueron otros dos candidatos que contendieron en 1988 y en 2006 y quienes posteriormente habrían de desempeñarse como secretarios generales.

A diferencia de los secretarios, los presidentes municipales han tenido más suerte, siete de los diez últimos gobernadores electos, previamente han sido presidentes municipales, seis de Guadalajara y uno de Zapotlán El Grande.

Más incomprensible resulta la poca fortuna de los secretarios de gobierno, pues quienes han desempeñado ese cargo han sido reconocidas personalidades, abogados de mucha experiencia, políticos de importante trayectoria y personas de amplia cultura.

Uno de ellos, don Enrique Romero González, destacado abogado y notario público, insigne profesor universitario y quien sin haber sido “político profesional” fue secretario de Gobierno de 1988 a 1992 y en dos ocasiones secretario y síndico del Ayuntamiento de Guadalajara; colaborador leal y amigo entrañable de don Guillermo Cosío Vidaurri.

El maestro Romero hace unos años fue declarado profesor emérito de la Universidad de Guadalajara, jerarquía que le fue reconocida por sus conocimientos, exigente puntualidad y la autoridad con la que impartía sus clases, ha sido el director de la Facultad de Derecho que más tiempo ha desempeñado esa tarea, probablemente la que le dio más satisfacciones y preocupaciones.

Además de gran profesor de derecho, don Enrique Romero fue un maestro de la amistad, amigo de muchos jóvenes (gran virtud), siempre ayudó a los demás, tenía un corazón muy bondadoso, creo que lo mejor de esa persona tan buena, correcta y en apariencia adusta, fue su carácter alegre; tuve la suerte de haberlo tenido de jefe y ser su amigo, disfrutaba mucho convivir con los demás, recuerdo como gozaba las reuniones con Jesús Dilla y con don Juan López a quienes tanto estimaba.

Cuando ya estaba próximo a cumplir los 80 años fue alumno del doctorado, hacía sus trabajos, presentaba sus exámenes y su ejemplo nos contagiaba a todos. ¡Cuánta falta hará nuestro líder de ese grupo!

Su familia y sus amigos han perdido a un ser querido que supo hacer felices a los demás; Jalisco ha perdido un abogado notable y un ciudadano íntegro.

 

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