Al Derecho

San Honesto

El calendario marca que el 28 de noviembre se festeja a San Honesto (predicador cristiano del siglo III, presbítero de Nimes y apóstol de Pamplona) pero que no es el patrono de la honestidad a pesar de que el diccionario define honesto como “decente o decoroso, razonable, justo, probo, recto, honrado” y a la honradez como “rectitud de ánimo, integridad en el obrar”.

Se ha estigmatizado a los políticos como personas deshonestas (según la teoría, la ética debe ser la base de la política), y en muchos casos eso es cierto, pero esas conductas no son privativas de los políticos ya que la deshonestidad se produce porque los particulares (personas con intereses, casi siempre económicos y ciudadanos con necesidades) solicitan favores ofreciendo dádivas o porque los funcionarios exigen o aceptan dinero, y ésta es la parte más visible de la corrupción (corrupción: “acción y efecto de corromper”; corromper, “echar a perder, depravar, dañar, pudrir, pervertir, sobornar”).

El presidente Peña Nieto ha anunciado que se propone liberar a México de la delincuencia, combatir la corrupción, construir un auténtico Estado de Derecho (en el PND de Zedillo de 1995 se pretendió lo mismo), mejorar la justicia y garantizar la seguridad, anunció un decálogo de acciones en materia de seguridad, procuración e impartición de justicia, derechos humanos y combate a la corrupción, y se comprometió a promover reformas constitucionales, nuevas leyes, modificación de varios ordenamientos, realizar foros de consulta, integrar consejos consultivos y crear una fiscalía y tribunales anticorrupción.

Anunció una iniciativa de Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado en las Autoridades Municipales que dotaría a la federación de facultades para prestar servicios públicos, desintegrar ayuntamientos y tomar medidas para evitar la colusión entre crimen organizado y autoridades municipales.

El presidente reconoció que en materia penal existe dispersión, confusión e impunidad al no estar claramente definidas las competencias de las diferentes autoridades, reconoció que el narcomenudeo origina gran parte del problema que se vive y dijo que en este campo debe haber una eficacia mínima del Estado.

Uno de los anuncios importantes es la creación de las policías estatales únicas que eliminarán a las corporaciones municipales, muchas de ellas corrompidas por la delincuencia. La gran cuestión es  saber ¿qué harán estos policías, con quiénes serán sustituidos, de dónde saldrán y en cuánto tiempo los nuevos policías honestos y eficaces que requiere la sociedad?

La creación –por fin- de la cédula nacional de identidad, la instalación de un teléfono 911 nacional para emergencias, las acciones a favor de los derechos humanos, las leyes de transparencia, de obras y servicios públicos y las diferentes reformas legales que propone para hacer efectivo el sistema de justicia ayudarán para mejorar.

Lo más trascendente sería que agentes del ministerio público, jueces y magistrados actuaran con una nueva actitud y conciencia de la ética y de la honestidad para erradicar la penosa y vergonzosa práctica de exigir o aceptar dinero para resolver y hasta para tramitar los asuntos. Este es un problema tan grave como el de la infiltración del crimen organizado en los cuerpos policiacos, por eso debe frenarse la corrupción y la impunidad en el ámbito de la justicia.

Las medidas para combatir la corrupción comprenden el respaldo del presidente al sistema nacional que se discute en el Congreso, un nuevo esquema de vigilancia de autoridades por ciudadanos, el fortalecimiento de la Auditoría Superior, el nombramiento de un fiscal anticorrupción y la creación de un tribunal para imponer sanciones a los corruptos.

Es cierto que nuevas leyes e instituciones ayudarán pero no resolverán los problemas pues lo más importante es cambiar actitudes y crear una nueva conciencia social basada en la ética de la responsabilidad y la honestidad, estas palabras no las mencionó el presidente pero sin ellas las leyes serán letra muerta.

Prevenir la corrupción es una tarea previa más eficaz que combatir la corrupción; las nuevas leyes e instituciones requieren de una voluntad política firme, un liderazgo moral, una conducta  honesta de los gobernantes y una nueva actitud ética de todos los mexicanos.

Para limitar la delincuencia, recuperar la seguridad y frenar la corrupción debemos tener visión de futuro, amor por México y actuar con integridad y honestidad. 

 

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