Al Derecho

Rey o Parlamento

Una de las causas por las que los colonos ingleses de América lucharon en el siglo XVIII por obtener su independencia fue que el Parlamento británico, en el cual no tenían ningún representante, les imponía impuestos, lo que rompía el viejo principio de que “no puede haber impuestos sin representación”.

En el libro La invención del pueblo, el surgimiento de la soberanía popular en Inglaterra y Estados Unidos de Edmund S. Morgan (Siglo XXI, 2006) narra que la tributación no era tanto un acto en el cual el Parlamento compartía la autoridad del rey, sino que era una donación hecha por los agentes (diputados) de los súbditos a su soberano y que un impuesto nacía de un pedido del rey a esos agentes en la Cámara de los Comunes; los Comunes y sólo los Comunes daban y concedían al rey una porción de la propiedad de sus votantes en forma de impuesto; afirma que el propio primer ministro William Pitt (el viejo) hacia 1766 sostenía, “la tributación no es parte del gobierno o del poder legislativo, los impuestos son un regalo y una concesión voluntaria de los Comunes solamente”.

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos (4 de julio de 1776, trece años antes que la francesa) es uno de los textos políticos más  importantes en la historia política; redactada por Thomas Jefferson, empieza reconociendo el derecho que le conceden las leyes de la naturaleza al pueblo para disolver los lazos políticos que le unían con otro pueblo y que un sentimiento de respeto y de dignidad “le impone el deber de manifestar al mundo qué causas le obligaron a proclamarse independiente”; sostiene, todos los hombres nacen iguales, para proteger los derechos que el Creador les ha concedido, con el beneplácito y consentimiento de los hombres, se instituyeron los gobiernos que debían regirlos.

Enumeran una larga lista de reclamaciones que le hacen directamente al monarca: “El rey actual de la Gran Bretaña nos ha inferido repetidos agravios, cometiendo usurpaciones, cuyo único objeto era establecer una tiranía absoluta sobre estos Estados… el monarca ha rehusado aprobar leyes que eran muy convenientes y necesarias para el bien público… ha prohibido a sus gobernadores autorizar otras… ha disuelto repetidamente las cámaras… ha prohibido que se formasen otras nuevas… ha impedido el acrecentamiento de la población… ha entorpecido la administración de justicia… ha dispuesto que los jueces dependieran únicamente de la corona… ha creado una infinidad de cargos nuevos, enviando a estas colonias numerosos oficiales que solo sirven para esquilmar al pueblo”.

Más acusaciones contra el rey, “ha dispuesto que en tiempos de paz se mantuvieran en el país ejércitos permanentes… ha intentado anteponer la autoridad militar a la civil… ha tratado de someternos a una jurisdicción extraña a nuestras constituciones y desconocida por nuestras leyes, aprobando las siguientes medidas: La prohibición de comerciar con todas las partes del mundo; la imposición de contribuciones sin nuestro consentimiento… la supresión de nuestras cartas y la anulación de nuestras más benéficas leyes… la suspensión de nuestras legislaturas, declarando al Parlamento autorizado para dictarnos leyes en todos los casos sin excepción alguna”.

En las cartas, actas y demás documentos previos se puede constatar que los agravios de los colonos se hicieron contra los actos del Parlamento, de ahí que resulta extraño que en la Declaración se ataque solo al monarca, lo que no deja de ser un hecho contradictorio tomando en cuenta que la rebelión en América se provocó por el rechazo hostil a los impuestos (sobre todo el del té y el del timbre) y a las medidas en contra del libre comercio, decisiones del Parlamento, no del rey.

El Parlamento británico dictaba las leyes y gobernaba, el rey Jorge III era un incapaz mental (años después sería inhabilitado por esa razón), de ahí que sorprende que los colonos americanos que iniciaban una revolución señalaran esas acusaciones como actos del rey, pues si así hubiera sido, ¿qué caso habría tenido la Revolución Gloriosa de 1688?

En 1776 los ingleses tenían un gobierno parlamentario plenamente consolidado que había depuesto la monarquía absoluta; las medidas de ese Parlamento fueron las que provocaron la revolución de independencia en los Estados Unidos no las decisiones de un rey demente.

 

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