Al Derecho

Resultados electorales

En el sistema electoral de la Gran Bretaña se eligen 650 diputados en igual número de distritos uninominales, el sistema de mayoría se mantiene en unos cuantos países, tiene como ventaja la posibilidad de producir mayorías y gobiernos estables y que los votantes tengan cercanía con su representante, pero es un sistema que produce enormes distorsiones.

En la elección del pasado 7 de mayo votó el 66.1 por ciento de los británicos de un padrón de 46 millones de electores, y aunque todas las encuestas predijeron una elección muy cerrada que iba a dificultar enormemente la formación del nuevo gobierno, se equivocaron, el Partido Conservador ganó en 331 distritos y los laboristas en 232, lo que permitió que los conservadores con el 36.9 por ciento de la votación cuenten con el 50.9 por ciento del total de diputados de la nueva legislatura.

Las distorsiones más graves perjudicaron al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) que con 3’881,129 votos (12.6 por ciento) ganó un solo diputado; en contraste, el Partido Nacionalista Escocés (SNP) con 1’454,436 votos (4.7 por ciento) tiene 56 diputados, el Partido Verde que obtuvo 1’157,613 votos, trescientos mil votos menos que el SNP, también alcanzó un solo diputado.

Otros efectos perniciosos de este sistema son que a los escoceses cada diputado les costó 25,972 votos (en promedio), a los conservadores 34,243, a los laboristas 40,290; a UKIP y al Partido Verde que recibieron 5’038,742 votos (16.4 por ciento de la votación nacional) sus dos diputados son apenas el 0.30 por ciento del total, lo que significa que casi cinco millones de votos no tuvieron ninguna utilidad.

Por lo que hace al predominio de conservadores y laboristas, ambos obtuvieron el 67.3 por ciento de votos y cuentan con el 86.6 por ciento de curules (casi un 20 por ciento de sobre representación) lo que  vuelve a plantear la cuestión sobre el carácter bipartidista del sistema británico. En teoría no es bipartidista porque compitieron 26 partidos, de los cuales once tienen representación en el Parlamento, pero el hecho que dos partidos detentan más del 80 por ciento del total de diputados, para todos los efectos significa que sigue siendo predominantemente bipartidista.

Los otros 15 partidos pareciera que fueron a una kermes y no a una contienda electoral pues entre todos recibieron solo 185,192 votos (postularon candidatos en uno o pocos distritos) y para burla de esa nación tan seria algunos de esos “partidos” se inscribieran con nombres tan ridículos como “la mariguana es más sana que el alcohol”, “choque de clases”, “el monstruo raving loon”. 

Un efecto devastador de estos resultados fue que los líderes de los tres partidos derrotados más importantes tuvieran que dimitir, el caso más notorio es el de Nick Clegg, vice primer ministro y líder del Partido Liberal que formaba gobierno de coalición con los conservadores, pues del 23 por ciento de la votación y 57 diputados que ganó en el 2010 ahora obtuvo el 8 por ciento y apenas 8 diputados (perdió cuatro millones y medio de votos y 49 diputados), un fracaso enorme.

La fuerte presencia del Partido Escocés la encabeza su nueva líder Nicola Sturgeon, abogada de Glasgow y a quien se ve como la nueva estrella del firmamento quien tendrá gran protagonismo en el futuro de Escocia, pero que tendrá que esperar hasta después del referéndum del 2017 en el que se decidirá si Gran Bretaña sigue o no en la Unión Europea, por ahora una tercera parte de conservadores y todos los del UKIP pretenden salir, pero los  escoceses y el Primer Ministro harán todo lo posible para convencer a los británicos de seguir en la Unión, el resultado de esta consulta será determinante para el futuro de Europa.

A diferencia de nosotros, en la mañana del viernes 8 en el momento mismo en que concluyó el recuento de votos David Cameron se presentó ante la Reina para pedirle autorización para formar gobierno, concedida de inmediato ese mismo día el Primer Ministro integró el nuevo gobierno sin necesidad de que órganos equivalentes al INE o el TRIFE tuvieran que hacer nuevos cómputos, calificar la elección, expedir constancias o resolver juicios de impugnación.

David Cameron es uno de los 19 primeros ministros que estudiaron en Eton y uno más de los egresados de la Universidad de Oxford, hecho que lamentará, tanto como yo, Stephen Eayrs el más mexicano de los ciudadanos de Cambridge.

 

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