Al Derecho

Repensar el futuro

Ante los sucesos ocurridos en los últimos meses es inevitable que el gobierno federal debe replantear su estrategia en materia de seguridad y junto con la sociedad debe rediseñar un proyecto que garantice la gobernabilidad en el futuro.

Es el momento de entender que muchas cosas funcionan mal y que deben ser corregidas, que los cambios que se requieren no pueden ser cosméticos, que para resolver los problemas será necesario tomar decisiones drásticas, que algunos funcionarios deben ser sustituidos, y que ahora sí, el interés nacional debe anteponerse a los interese personales.

El presidente tiene que corregir lo que no está funcionando, lo que se está haciendo mal y aunque parezca una perogrullada (verdad o certeza que por notoriamente sabida es necedad o simpleza decirla) “debe hacer lo que tiene que hacer”, asumir un liderazgo valiente, cumplir con la ley, actuar con honestidad y sinceridad, tomar decisiones lógicas, adecuadas y congruentes, sustituir a los funcionarios corruptos o incompetentes, y pensar, de verdad, en el futuro del país.

Es imperativo alejar del gobierno a los funcionarios ineficientes, a los que roban, encubren, protegen, solapan y son desleales con México y con sus instituciones. La situación actual no permite más pasividad, tolerancia o amistosa complicidad para tomar decisiones radicales, mucho menos se puede seguir aparentando que las cosas no están tan mal, que esos sucesos son normales en la vida de una nación, que en todos los países existen graves problemas y que los de nosotros son históricamente la corrupción, el crimen y la violencia.

A partir de ahora el presidente tiene dos opciones, continuar gobernando con el mismo equipo y el mismo plan de acción creyendo que las cosas se pueden revertir, o bien, hacer cambios en su equipo, establecer nuevas políticas y tomar decisiones inteligentes orientadas a superar el clima de inseguridad, desconfianza y creciente rechazo a su gobierno.

Es iluso pensar que las cosas que ahora funcionan mal empezarán a funcionar mejor solo con buenos propósitos, con un cambio de discurso o con insistentes campañas propagandísticas, eso ya no es suficiente, ahora es indispensable pilotar un nuevo curso de acciones basado en una voluntad manifiesta que se demuestre con hechos, cambio en la conducción que debe alcanzar resultados concretos y tangibles para todos, en suma, un gobierno eficaz puede  mejorar el clima adverso, ayuda a superar la difícil realidad que padecen los mexicanos y  garantizaría un mejor futuro para todos.

Prueba de la humillante realidad son las vergonzosos calificaciones que se obtienen en muchas mediciones mundiales, el Índice Mundial de Imperio de la Ley 2015 (World Justice Project) indica que de 102 países calificados México ocupa el lugar 99 en orden y seguridad, el 93 en justicia criminal, el 92 en justicia civil y el 88 en corrupción, esto a pesar de la exaltación constitucional de respeto a los derechos humanos, de las múltiples reformas constitucionales y legales de los últimos años, de los elevados presupuestos y de los nuevos sistemas de justicia federal y local que se han implementado.

Para reencausar el rumbo y el futuro de México es importante definir el modelo de país que queremos ser y para eso existen dos alternativas: seguir viviendo en la miseria moral producto del engaño, mentira e injusticias o cambiar para acceder a un nuevo tipo de vida basado en la verdad, honestidad y respeto a la ley.

Repensar el futuro de México es una tarea que corresponde a todos los mexicanos y no solo al gobierno, el nuevo modelo de conducta social no será el que se imponga desde el gobierno sino el que decida la sociedad, pero ese cambio exige una nueva actitud y una conducta basada en la ética de la responsabilidad, implica un compromiso de autenticidad y honestidad de ciudadanos y gobernantes, supone tener conciencia de que por encima del afán de poder y dinero está el futuro ordenado y pacífico de una nación.

En la medida que la sociedad esté convencida de la necesidad de ese cambio de conducta pública y privada el gobierno podrá servir mejor a los intereses generales por encima de los privilegios de los poderes facticos. Para repensar el mejor futuro para México es más importante la acción de la sociedad que el estilo personal de gobernar.


csepulveda108@gmail.com