Al Derecho

Ratificación del senado

La Constitución de los Estados Unidos fue promulgada en 1787, después de que fue ratificada por el pueblo de los estados entró en vigor en 1789, tiene siete artículos, ha sido modificada solo en 27 ocasiones, fue la primera Constitución escrita y estableció el sistema presidencial.

La Constitución dispone que el presidente, con el consejo y consentimiento del Senado, nombrará a los embajadores, cónsules, magistrados del Tribunal Supremo y a todos los demás funcionarios que así se establezca por ley; este poder acotado puede ser más limitativo pues en ese mismo precepto se ordena que el Congreso tiene la facultad de atribuir el nombramiento de los funcionarios inferiores que considere convenientes por medio de una ley, al presidente, a los tribunales judiciales o a los jefes de los departamentos.

El Senado de los Estados Unidos aprobó este jueves, por 52 contra 48 votos, una medida trascendente, la confirmación de los cargos que proponga el presidente, con excepción de los jueces de la Corte Suprema, requerirán la mayoría simple, y no el 60 por ciento de los votos, como hasta ahora, decisión que supone un gran cambio en el sistema político de ese país.

Es cierto que en los últimos años los republicanos han abusado del filibusterismo (prácticas obstruccionistas) para frenar las propuestas del presidente, que éste estaba cansado del mal trato que ha recibido por parte de sus adversarios, razón por la que apoyó la medida tomada y aunque de momento sale ganando, con esta decisión se rompe el consenso básico que debe existir en las decisiones legislativas, lo que provocará una mayor polarización política y dificultará la aprobación de muchas leyes.

Marie-France Toinet en el libro El sistema político de los Estados Unidos (FCE, 1994) afirma que en la historia de los Estados Unidos, sólo nueve propuestas ministeriales habían sido negadas al presidente, señala el caso del presidente George Bush Sr., que en 1989 propuso a John Tower como secretario de Defensa y fue rechazado por 53 votos contra 47 acusado de mujeriego y de ser muy proclive al alcohol; y agrega, desde los orígenes, 28 de 132 propuestas presidenciales han sido descartadas, ya sea porque se retire la propuesta, por inacción del Senado o por el voto en contra como le sucedió al presidente Johnson en 1969 cuando quiso hacer presidente de la Corte a un amigo, o a Nixon, a quien en dos ocasiones le rechazaron a sus candidatos.

Después de esa fecha se han producido más rechazos, en 1993, durante su primer año, el presidente Clinton tuvo muchos problemas para designar procurador, en el primer caso retiró una propuesta porque la nominada había contratado a un inmigrante ilegal, en otro porque no había pagado el seguro social de una empleada, y sólo cuando propuso a Janet Reno ésta fue ratificada sin ningún voto en contra.

Es normal que cuando el presidente propone cargos administrativos los senadores sean más flexibles, pero cuando se trata de cubrir vacantes de jueces de la Corte Suprema o confirmación de magistrados de circuito, normalmente se producen ríspidos enfrentamientos entre ambos poderes.

El caso más célebre sucedió en 1992, el presidente Bush papá propuso a Clerence Thomas como juez de la Corte Suprema, Anita Hill, antigua colega profesora en una universidad acusó que él le platicaba de temas sexuales, el proceso de confirmación duró varios meses, las audiencias del Senado se transmitían en vivo por televisión, y aunque finalmente fue confirmado, 20 años después, liberales y conservadores siguen hablando de ese proceso. Por cierto, leí que Thomas, desde que es Juez, jamás ha hecho uso de la palabra ni ha participado en ningún debate oral en las sesiones de la Corte.

El presidente cree que ha obtenido una gran victoria, la realidad es que Obama ha infligido una derrota a la política y a la democracia, a partir de ahora su relación con la oposición será más virulenta, la reforma migratoria queda en grave riesgo, en un año habrá elecciones de diputados y un tercio del Senado, el resultado puede revertir el atropello de hoy.

En México y en Jalisco, la mayoría de designaciones o ratificación de funcionarios por los Congresos requieren una votación calificada de las dos terceras partes como una forma de evitar excesos.

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