Al Derecho

Pena de muerte

En el mundo existe creciente conciencia de respeto a la vida, a pesar que las constituciones, leyes y tratados internacionales insisten en abolir la pena de muerte aún existan países en los que, por mandato judicial, se sigue ejecutando a delincuentes como una forma de venganza de la sociedad y por creer que al imponer esa sanción se puede reducir la criminalidad.

Es cierto que el número de ejecutados por orden judicial que se conoce no es significativo, en el 2013 murieron de esa manera 778 personas en 22 de países (a esa cifra habría que agregar un número indeterminado de ejecutados en China), en ese año se dictaron al menos 1,925 condenas de muerte en 57 países a pesar que más de 140 países (las dos terceras partes del total) no tienen en sus leyes la pena de muerte o bien, como hasta hace muy poco en México, no obstante estar prevista en la legislación, en la práctica no se ejecuta a nadie.

Las causas por las que se condena a la muerte varían de país en país, en Estados Unidos la más común es por robo con muerte o violación, en Singapur basta portar armas de fuego ilegalmente, en la India por fabricar y vender ilegalmente alcohol, en China un motivo recurrente ha sido la corrupción de funcionarios públicos, en una decena de países abandonar el islam es “razón” para ser condenado a muerte, el tráfico de drogas se castiga con la muerte en Indonesia, Arabia Saudita, Singapur, Tailandia y Malasia.

La Suprema Corte de Malasia acaba de ratificar la sentencia a muerte por ahorcamiento dictada en el 2013 a tres mexicanos a quienes se les detuvo en el 2008 acusados de posesión de 29 kilos de metanfetamina. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha apoyado legalmente a los hermanos González Villarreal e intentará evitar su ejecución solicitando al Rey de Malasia su clemencia para que permute la muerte por la cadena perpetua (según los antecedentes esta petición no prosperará).

Malasia obtuvo su independencia de la Gran Bretaña en 1957 y en 1963 adoptó el sistema federal, y tiene una forma de gobierno muy peculiar pues siendo una monarquía parlamentaria, cada cinco años elige, de entre los sultanes de sus nueve sultanatos, a su rey, caso excepcional pues una característica de los sistemas monárquicos es que ser rey tiene carácter vitalicio y hereditario.

En los Estados Unidos existe un caso que de gran interés, el juicio concluyó y ahora solo se está esperando conocer la sentencia en contra de Dzhokhar Tsarnaev, joven de origen checheno quien fue encontrado culpable de asesinar a tres personas y herir a otras 260 al hacer estallar las bombas que éste y su hermano (fue muerto en el momento del arresto) explosionaron en la Maratón de Boston en abril del 2013, por este hecho es posible que le dicten la pena de muerte, lo que sorprende teniendo en cuenta que el estado de Massachusetts siempre se ha reconocido por el acendrado humanismo de su gente y el progresismo de sus leyes.

Es posible que por el impacto que causó este atentado terrorista existe amplio consenso entre la población estadunidense en el sentido que el mismo se debe castigar con el máximo rigor, y es probable que se vaya a condenar a muerte al coautor del mismo, pero, ¿qué resolvería que esa persona muriera electrocutado o por una inyección letal?, ¿con matarlo de esa manera se estaría haciendo una justicia eficaz?, ¿con eso se daría satisfacción a la gente que exige esa pena?

Un sondeo de la empresa Gallup revela que en los Estados Unidos el 60 por ciento de la población apoya la pena de muerte y cada año es menor el número de personas ejecutadas legalmente, en el 2013 en ese país 39 personas fueron ejecutadas y se dictaron 80 sentencias a muerte (en 1996 se emitieron 315) y en 18 estados se encuentra prohibida esa pena cruel.

Es un hecho que al imponer la muerte como pena ni se castiga mejor ni se evita la comisión de delitos, ejecutar delincuentes no sirve para reducir la criminalidad ni amedrenta a nadie y tampoco ayuda a mejorar la calidad de la justicia.

 

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