Al Derecho

Obama derrotado

Ante la expectación general y el beneplácito de buena parte del mundo, en noviembre del 2008 Barack Obama fue electo presidente de los Estados Unidos, tanto por su juventud como por su origen étnico su presidencia resultaba un enigma. Muy pronto recibió el Premio Nobel de la Paz (hasta él mismo se sorprendió y reconoció no tener merecimientos para recibirlo; lo único que había hecho, más bien, dicho, fue un buen discurso que pronunció en Egipto).

Asumió el poder apenas unos meses después que inició la gran crisis financiera y aunque los resultados en lo económico no son tan malos, es sorprendente la polarización que se vive en ese país, buena parte de esa ruptura y división interna se debe a las políticas públicas impulsadas por Obama, de manera particular su polémica ley de reforma de los seguros médicos (no es una ley de salud) que aun cuando salió adelante en el Congreso, ha tenido derrotas en los tribunales y el rechazo de buena parte de la sociedad; su política internacional ha sido mala, débil y únicamente discursiva.

En la elección intermedia del 2010 Obama ya había sufrido una humillante derrota electoral al perder el control de la Cámara de Representantes (diputados) que se renueva en su totalidad cada dos años, de ahí que en estos últimos cuatro años le ha sido difícil sacar adelante sus proyectos, muchos de ellos de corte socialista, dada la mentalidad americana.

La reforma migratoria tiene como objetivo conceder la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes que ahora son ilegales, acción que tiene un evidente fin electoral ya que son una reserva de millones de votos para el Partido Demócrata, y si hasta ahora no había podido avanzar por la oposición férrea de los republicanos en el Senado, ahora que han obtenido la mayoría en esa Cámara será aún más difícil, por eso el presidente Obama ha amenazado ya con expedir órdenes ejecutivas (decretos) para evitar el voto de los congresistas, medida que sería antidemocrática poco democrática y que podría ser revertida en los tribunales.

El nuevo mapa electoral en los Estados Unidos muestra que de los 50 estados, 31 estarán gobernados por el Partido Republicano (24 de los cuales fueron elegidos el martes, entre ellos Massachusetts, Maryland e Illinois), 15 por los demócratas y 4 por partidos menores. La Cámara de diputados tendrá 243 diputados republicanos (13 más) y 174 demócratas (13 menos) además, están pendientes de decidir los distritos restantes. El Senado estará compuesto por 52 republicanos (22 electos el martes), 44 demócratas (11 electos el martes), 1 independiente y están pendientes de decidirse 3 senadores.

Aunque es común que los presidentes en Estados Unidos gobiernen con mayorías legislativas contrarias, D. Eisenhower, Nixon, Reagan, y Clinton, que al igual que Obama en seis de sus ocho años habrán gobernado en minoría, ese reto Reagan y Clinton lo pudieron superar con habilidad, este último ni cuando fue sometido a juicio político la oposición votó en su contra, razón por la que siguió siendo presidente después de que rechazaron su desafuero.

Ahora las cosas están más complicadas, Obama tiene el repudio de muchos sectores, sus propuestas carecen de visión de estadista, se ha demostrado que le falta experiencia, capacidad política, habilidad para el consenso y tiene escasas dotes de liderazgo, durante la campaña la mayoría de candidatos demócratas no quisieron verse acompañados por Obama pues sabían que eso aumentaba las posibilidades de ser derrotados.

Los americanos tienen una expresiva frase para definir la debilidad  del sexto año de gobierno de los presidentes “pato cojo”. En el caso de Obama, éste ha sido un “pato cojo” desde el 2010, y en la fase final de su presidencia solo le resta sobrevivir, pues es difícil que pueda alcanzar algo extraordinario, en todo caso lo mejor para él será preparar un escenario propicio para su partido en la elección del 2016, proceso en el que seguramente estará en las boletas la señora Hillary Clinton.

Obama ha sido un presidente mediocre, su derrota en esta elección lo demuestra.

Fe de erratas. El sábado pasado escribí equivocadamente dos fechas, apareció que en 2011 y 2013 renunciaron tres presidentes de la República, pero debí decir  1911 y 1913. Una disculpa.


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