Al Derecho

Nueva Constitución

La Constitución mexicana cumplió 97 años, en ese lapso ha sufrido unas 580 reformas, las 22,000 palabras originales del texto son ya 60,000, de sus 136 artículos solo una veintena no han sido alterados y aunque en promedio cada precepto habría sido modificado 4.5 veces esto no es así pues tan solo el artículo 73 ha sufrido más de 40 cambios.

En los últimos años los derechos humanos, pueblos indígenas, educación, derechos sociales (a la salud, a la vivienda, al salario remunerador, al medio ambiente y un largo etcétera), justicia penal, rectoría económica del Estado, planeación del desarrollo, reforma agraria, competencia económica, petróleo, democracia electoral, derechos y prebendas de los partidos políticos, conformación e incremento de atribuciones de cada uno de los poderes, reconocimiento de la  nueva moda que son los órganos constitucionales autónomos (IFE-INE, CNDH, BM, INEGI, IFAI, CONEVAL), el fortalecimiento y regresión del  federalismo, relaciones Iglesia-Estado y muchos otros temas han sido incorporados o modificados según la conveniencia de cada gobierno.

La longevidad de las constituciones no es la regla, en el mundo solo existen cinco constituciones anteriores a 1917, 79 de 190 cartas son posteriores a 1980 (14 de estas en países iberoamericanos), entre ellas la Constitución  redactada por la Junta de Gobierno de Pinochet en vigor desde 1981 y no obstante que desde entonces ha sufrido unas 15 reformas, la presidenta Michele Bachelet ha ofrecido una nueva Constitución para Chile.

Como sería lógico esperar de una señora que presidió una comisión para la promoción de las mujeres en la ONU, la presidenta Bachelet propone el reconocimiento del derecho a la identidad sexual, la orientación sexual y los derechos sexuales reproductivos de las personas, lo que es consecuente con las causas de gays y lesbianas que tanto alentó.

Aunque en su propuesta se habla del reconocimiento del “derecho a la vida”, seguramente esa expresión tendrá un significado muy diferente al que ahora se reconoce en el artículo 19 que asegura el derecho a la vida y establece que la ley protege la vida del que está por nacer, de igual manera, que en el artículo primero se reconoce que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad.

Chile es un Estado unitario, territorialmente se divide en regiones y en provincias; el gobierno de cada región reside en un Intendente “que será de la exclusiva confianza (así dice la Constitución) del Presidente de la República, ejercerá sus funciones con arreglo a las leyes y a las órdenes e instrucciones del Presidente de quien es su representante natural e inmediato”. Al gobernador de la provincia también lo nombra el Presidente.

Otras propuestas de Bachelet es que las Regiones tengan ejecutivos de elección directa; que el sistema electoral sea de representación proporcional, reducir el quórum para la aprobación de las leyes (actualmente según el caso, se exige cuatro séptimas partes, tres quintos, dos tercios o mayoría absoluta).

También propone que las fuerzas armadas no sean deliberantes (la actual Constitución dice que no los son) y que sean obedientes al poder constituido, en todo caso debe entenderse que se busca que tengan menos protagonismo que el que Pinochet les reconoció.

Lo que no se dice en el programa de Bachelet es si se reducirá algunas de las excesivas atribuciones del presidente, como las de expedir decretos con fuerza de ley (previa delegación de facultades del Congreso), convocar a plebiscitos, declarar estados de excepción, nombrar magistrados y fiscales judiciales, “velar por la conducta ministerial de los jueces y demás empleados del poder judicial” y requerir a la Corte Suprema que declare el mal comportamiento de los jueces o la facultad de acusarlos ante el ministerio público.

De igual manera resulta excesiva la atribución de los ministros (secretarios) quienes, cuando lo estimaren conveniente, pueden asistir a las sesiones de la Cámara de Diputados (son 120) o del Senado (son 38 senadores), y tomar parte en sus debates, con preferencia para hacer uso de la palabra, y además, durante la votación podrán rectificar los conceptos emitidos por cualquier diputado o senador al fundamentar su voto, algo muy poco común en sistemas presidenciales.

Cuando en México se celebre el centenario constitucional ¿qué tan avanzado estará el proceso de convocatoria, redacción y discusión de la nueva Constitución chilena?

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