Al Derecho

Leer y escribir

La semana pasada los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en dos sesiones discutieron sobre un tema que a estas alturas de nuestro desarrollo pareciera un alegato bizantino, el asunto a resolver tenía que ver con el hecho de que en la Constitución del estado de Durango se estableció como un requisito para ser diputado, saber leer y escribir.

No voy a analizar los argumentos en pro o en contra que expusieron los ministros en sus debates (ni siquiera los he leído) pero sí creo que es interesante formular algunos comentarios a la cuestión planteada, ¿es inconstitucional que una ley estatal establezca como requisito de elegibilidad para el desempeño de un cargo de elección popular (diputado) saber leer y escribir?

El hecho que las leyes no impongan ese requisito pudiera entenderse que es porque se asume que quienes pretenden competir en una elección saben leer y escribir, porque no se considera necesario o relevante que los diputados sepan leer y escribir, o porque se acepta tácitamente la teoría más extensa de la representación popular en el sentido de que nada (la ley) ni nadie (los electores) debe impedir que cualquier ciudadano pueda asumir un cargo de elección popular.

Quienes sostienen esta postura la fundamentan principalmente en el artículo primero constitucional que prohíbe la discriminación por origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, salud, religión, opiniones, preferencia sexual y estado civil, (nótese que en la propia Constitución no se menciona que la ignorancia sea uno de los motivos que provocan discriminación).

En la propia Constitución, desde 1917, quedó establecido que la primera obligación de los mexicanos es “hacer que sus hijos y pupilos concurran a las escuelas públicas o privadas, para obtener la educación…”, un siglo después sería consecuencia lógica que todos los mexicanos ya supieran leer y escribir, ¿acaso no es la educación la conquista revolucionaria que más se festina?, ¿no es el rubro educativo el que más presupuesto ha ejercido siempre?

Es verdad que en México aún existe un 7% de analfabetas, si alguno de estos aspirara a ser diputado lo menos que podría hacer es inscribirse en el INEA y en unos cuantos meses aprender lo elemental. Recuerdo que en 1980 el presidente municipal, don Arnulfo Villaseñor, ordenó que no se contratara a ningún policía que no tuviera certificado de primaria, al comprobarse que de las 1,950 plazas casi la mitad estaban vacantes, se pidió apoyo a la Academia Municipal para que alfabetizara a los solicitantes, eso sucedía hace 34 años aquí en Guadalajara.

Es cierto, la Constitución reconoce a todo ciudadano el derecho a votar (la ley establece un procedimiento especial para los que no saben leer y escribir) y poder ser votado, pero también, señala: “Teniendo las calidades que establece la ley… y cumpliendo con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación”; en la propia Constitución (artículo 116) se dispone: “Las legislaturas de los estados se integrarán con diputados electos… en los términos que señalen sus leyes”. Si las leyes de los estados incorporan como requisito saber leer y escribir, ¿cuál es la violación, contradicción o desacato a la norma constitucional?

La acción de inconstitucionalidad fue presentada por dos partidos y el Procurador General de la República, es sorprendente que este tema haya provocado tanto debate y dividido a la Corte, el resultado de la votación fue que cinco ministros estiman que no viola la Constitución General el que se establezca como requisito para ser diputado saber leer y escribir; en cambio, cuatro ministros se pronunciaron por qué tal exigencia es un acto de discriminación que vulnera la Constitución; una duda razonable, de haber asistido los once ministros, ¿podía haberse revertido esta votación?

La certeza es que quienes aspiren a formar parte del Congreso del Estado de Durango tienen que saber leer y escribir y como no se les obliga a acreditarlo con su certificado de primaria, ¿de qué manera demostrarán que conocen las primeras letras?, ¿acaso el Instituto Electoral les practicará un examen?

La sociedad necesita que sus representantes y quienes se desempeñan en el servicio público sean personas capaces, profesionales, honestas y cada vez mejor preparadas.

 

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