Al Derecho

Justicia VIP

El Fondo Monetario Internacional es un organismo creado como parte de los acuerdos alcanzados por 44 países en la Conferencia celebrada en julio de 1944 en un hotel ubicado en el pequeño poblado de Bretton Woods, en el estado de New Hampshire, en Estados Unidos. El FMI es la institución rectora en materia monetaria mundial, su objeto es regular la estabilidad de las monedas, desarrollar la cooperación monetaria entre los países, establecer un sistema multilateral de pagos, otorgar préstamos a los países con problemas financieros (en su colapso, Grecia Portugal y Ucrania fueron rescatados, a México –así dice la ficha técnica- se le están concediendo créditos “precautorios”)  además el FMI debe promover el empleo, lograr un crecimiento económico sustentable y reducir la pobreza.

Forman parte de este organismo 189 naciones, su órgano de gobierno es una Junta de Gobernadores que vigila su buena administración, en el FMI trabajan 2,600 funcionarios de 147 naciones y no obstante que sus políticas y decisiones son determinantes para la buena marcha de la economía y de las finanzas universales, sorprende constatar que sus tres últimos directores gerentes, el español Rodrigo Rato, el francés Dominique Strauss-Khan y la francesa Christine Lagarde han sido o están siendo procesados por diversos delitos.

Rodrigo Rato era vicepresidente económico de España en el gobierno de Aznar, fue designado director del Fondo en el 2004, de manera sorpresiva renunció a ese cargo en el 2007 aduciendo problemas familiares, poco tiempo después asumió la dirección del banco público español Bankia, al que dejó en la ruina y en donde cometió múltiples abusos, conducta por la que está sometido a varios procesos criminales, además de que enfrenta otros juicios penales por la administración de su patrimonio personal.

Lo sustituyó como director el socialista francés Dominique Strauss-Khan, político que aspiraba a ser presidente de Francia y que desde el FMI iba logrando un buen posicionamiento, sin embargo, en mayo del 2011, una camarera inmigrante de Guinea lo denunció penal y civilmente acusándolo de haber abusado sexualmente de ella en el hotel de Nueva York donde trabajaba. Strauss fue detenido en el avión, estuvo preso en un departamento, no fue condenado a prisión porque le pagó una suma millonaria a la denunciante y porque la justicia americana lo trató como un VIP, trato que no ha recibido en otras cortes en donde enfrenta una serie de procesos acusado de ser parte de una red de proxenetismo que operaba en varios países. El incidente de Nueva York puso fin a su carrera, acabó su matrimonio y dañó su figura para siempre, su derrumbe ha sido grotesco.

Su sucesora, la francesa Christine Lagarde, ministra de Economía del ex presidente Sarkozy es una abogada reconocida y apreciada de la que siempre se habla bien, tan es así que los mismísimos jueces que la declararon culpable por negligencia criminal en la gestión de fondos públicos por haber indemnizado en el 2007 a Bernard Tapie, antiguo dueño de Adidas, con más de 400 millones de euros (posiblemente por órdenes directas del presidente Sarkozy) en la misma sentencia señalaron que por tratarse de un persona que desempeña un cargo mundial tan importante no la condenaron a prisión ni al pago de multas económicas, además de que también determinaron que para efectos legales esa condena no quedaría como un antecedente penal para de esa manera preservar su buena imagen. ¿Puede haber una sentencia más benevolente?

Poco faltó para que los jueces que la declararon culpable de una conducta criminal en el ejercicio de sus funciones públicas le pidieran una disculpa por esa decisión judicial, pero más allá de sus faltas en el servicio o de si actuó –como muchos sospechan- por órdenes directas del presidente Sarkozy a quien en todo momento protegió ante los jueces (conducta que según algunos la enaltece aún más) todo parece indicar que esta condena tan particular “eres culpable, pero por ser tan importante no se te impone pena de cárcel”, la señora Lagarde ha salido fortalecida ante la opinión pública mundial y ante los directivos del FMI.

A pesar de que el fiscal de la causa había solicitado su inocencia, los jueces fallaron en contra de la inculpada, de ahí que en principio no hubo impunidad aunque al final haya habido inmunidad; por eso es más sorprendente el contra sentido de este fallo ya que en cualquier juicio criminal si se es culpable se debe recibir una pena o una sanción, ya se verá después cómo se le indulta.

Esta sentencia culposa es contradictoria y seguramente tendrá repercusiones ya que este tipo de justicia selectiva contraviene el principio de igualdad ante la ley y con el trato de VIP que se le dio a la señora Lagarde se corrompe la justicia.

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