Al Derecho

Horario de verano

Modificar el horario natural sí afecta y altera la vida de personas que viven en una zona que se rige por un horario que no es el que por razones geográficas o naturales le corresponde y que le es impuesto solo por razones comerciales.

Los horarios de los países se fijan conforme a su ubicación a partir de los acuerdos de la Conferencia Internacional de Meridianos celebrada en Washington en 1884 que adoptó el Greenwich Mean Time (GMT) como base para todas las zonas del mundo; el meridiano de Greenwich es la longitud cero grados a partir del cual se calculan todos los husos horarios, en 1675 se estableció el Real Observatorio en esa ciudad que se ubica en la margen del río Támesis y es parte del gran Londres, (el barco Cuty Sark también está ahí).

Desde hace años en algunos países europeos y en Estados Unidos se tomó la costumbre de cambiar el horario al inicio de la primavera; en México, la primera entidad que lo hizo fue Baja California (en 1942), pero sería hasta en 1996 cuando el presidente Ernesto Zedillo (seguramente recordando su infancia en Mexicali) expidió un Decreto que estableció el horario de verano.

Cuando el presidente Fox hizo lo mismo en enero del 2001, López Obrador lo impugnó mediante Controversia Constitucional y expidió un Decreto que no reconocía en la Ciudad de México el cambio de horario; contra ese decreto el presidente Fox  interpuso otra controversia constitucional ante la SCJN.

La Suprema Corte después de ocho sesiones de análisis resolvió que ni el presidente ni el Jefe de Gobierno del Distrito Federal tenían facultad para establecer y modificar el horario ya que de acuerdo con la Constitución le correspondía al Congreso de la Unión legislar en ese rubro; esa decisión obligó al Legislativo a expedir la Ley del Sistema de Horario, que desde diciembre del 2001 determina las zonas y los husos horarios en la República Mexicana.

En esa ley se dispone la existencia de cuatro regiones y reconoce la aplicación y vigencia de los husos horarios 90 grados, que comprende la mayor parte del territorio nacional (incluye a Jalisco a pesar de que nuestro estado se encuentra en el meridiano 103); el de 105 grados, para los estados de Baja California Sur, Nayarit (excluye a Bahía de Banderas), Sinaloa, Sonora, (por su ubicación, Jalisco debería estar en esta zona); el de 120 grados oeste de Greenwich; y el de las islas, cayos y arrecifes.

En un reportaje publicado en El Confidencial, Héctor G. Barnés explica que existen estudios que señalan consecuencias negativas al cambio de hora (sobre todo en los días posteriores), y citando la fuente de cada estudio se afirma que el horario de verano afecta sensiblemente el sueño pues la calidad y cantidad se ven reducidos, se incrementa en un 10 por ciento el número de ataques cardíacos, se aumentan los accidentes de trabajo, se producen más accidentes de tráfico, es malo para los negocios, se producen más suicidios y puede afectar nuestras capacidades cognitivas.

Es muy improbable que el cambio de una hora produzca tan dañinas consecuencias, pero es indudable que modificar el horario natural sí afecta y altera la vida de personas que viven en una zona que se rige por un horario que no es el que por razones geográficas o naturales le corresponde y que le es impuesto solo por razones comerciales (bancos, bolsa de valores, estar al tiempo de la ciudad capital) como en el caso de Jalisco que encontrándose en el meridiano 103, para efectos del horario se le ubica en el meridiano 90 lo que, sin duda, altera nuestro ritmo biológico.

Pero si no resulta tan perjudicial para la salud, sería importante conocer si de verdad produce algún beneficio económico. No conozco a nadie que pague menos electricidad, gas, agua, o que diga que son este horario se incrementa la productividad, nunca se ha demostrado qué tan significativo es el ahorro de energía nacional (si es que de verdad existe) más allá de las cifras que sistemáticamente se dan cada año al final de horario informando que se ahorró el 1.2% o algo así.

En estos 18 años de horario de verano todavía no encuentro cuál es el beneficio de salir a trabajar de noche y alargar el día en el tiempo de más calor y más sol. Me parece irracional que tengamos que adaptarnos a un uso horario que no es el que nos corresponde.

csepulveda108@gmail.com